Despertar de manera constante con congestión nasal, estornudos o secreción es una situación que muchas personas normalizan bajo la etiqueta de «tener una simple alergia» o un resfriado pasajero. Esta costumbre de convivir con las molestias durante largos periodos ha impulsado la automedicación, ocultando un problema de salud pública generalizado: la rinitis es una enfermedad ampliamente subdiagnosticada en el país.
«Existen diferentes tipos de rinitis y otras enfermedades que pueden manifestarse de forma similar, por lo que un diagnóstico oportuno resulta fundamental para definir el tratamiento más adecuado», explica María Victoria Gómez, terapeuta respiratoria y docente del Programa de Terapia Respiratoria de la Fundación Universitaria del Área Andina.
De acuerdo con la especialista, estudios científicos revelan que cerca del 32% de la población presenta síntomas compatibles con rinitis alérgica, pero solo un 14% cuenta con un diagnóstico médico formal. El panorama se agrava con cifras del Ministerio de Salud, las cuales indican que casi una quinta parte de los colombianos padece afectaciones relacionadas con este problema, siendo los menores de 20 años los más vulnerables.
No toda rinitis tiene el mismo origen ni debe tratarse igual
Aunque suele asociarse de forma exclusiva con cuadros alérgicos, la inflamación de la mucosa nasal puede obedecer a múltiples factores: cambios bruscos de temperatura, contaminación ambiental, exposición al humo de tabaco, alteraciones hormonales, consumo de ciertos fármacos o variantes como la rinitis alérgica local (cuyos pacientes suelen arrojar resultados negativos en las pruebas alérgicas convencionales).
Identificar el origen exacto es vital, ya que un enfoque terapéutico equivocado puede empeorar el cuadro clínico. Uno de los errores más frecuentes es el uso prolongado de descongestionantes nasales por más de tres o cinco días, lo que desencadena el efecto rebote o rinitis medicamentosa, intensificando la congestión y dificultando su manejo posterior. Asimismo, el uso de antihistamínicos antiguos sin supervisión médica puede generar somnolencia y deteriorar el desempeño cotidiano.
El vínculo entre la nariz y los pulmones
La rinitis rara vez se limita al tracto nasal. La ciencia ha demostrado una estrecha conexión con el asma, considerándose ambas como expresiones de una misma vía respiratoria. En Colombia, cerca del 27,8% de los niños con patologías alérgicas padece simultáneamente rinitis y asma, una condición clínica conocida como síndrome combinado de rinitis y asma (CARAS).
Los especialistas recomiendan buscar valoración médica prioritaria cuando los síntomas son recurrentes, la congestión persiste pese a tratamientos caseros, se presenta en un solo lado de la nariz, hay pérdida del olfato, dolor facial o episodios repetitivos de sinusitis. En la población infantil, señales como ronquidos frecuentes, apneas durante el sueño o somnolencia diurna exigen atención especializada.
Medidas cotidianas para mejorar el bienestar
Más allá de los fármacos, existen acciones respaldadas por la ciencia que reducen la inflamación, tales como:
- Realizar lavados nasales diarios con solución salina.
- Controlar los niveles de humedad en los hogares.
- Reducir la exposición a los ácaros del polvo.
- Eliminar por completo el humo de tabaco.
«La rinitis no solo afecta a la nariz. También altera el sueño, disminuye el rendimiento académico y laboral, favorece la fatiga durante el día y puede asociarse con otras enfermedades respiratorias», concluye Gómez, respaldada por la Asociación Colombiana de Otorrinolaringología (ACORL), que advierte sobre el impacto negativo de estos síntomas en la capacidad de atención de los estudiantes. Consultar a tiempo es la clave para recuperar la calidad de vida.














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