A veces miramos atrás y nos sorprendemos a nosotros mismos recordando algo que nos atrevimos a hacer en el pasado, y que en el momento presente no seríamos capaces de hacer, o incluso puede que nos suceda lo contrario, que nos cueste creer cómo algo que actualmente realizamos de manera mecánica y con facilidad, hubo un tiempo en el que incluso pensamos que jamás lo conseguiríamos. Somos la misma persona, tal vez incluso tengamos las mismas cualidades y aptitudes, ¿qué puede haber cambiado tanto?
La motivación es un ingrediente indispensable para que consigamos lo imposible. Tal y como muchos deportistas han proclamado, muchas veces no se trata de ser el más rápido, el más hábil, el más fuerte, no es lo que tenemos, es lo que hacemos con lo que tenemos. Una persona con una fisionomía perfecta y óptimas condiciones de salud puede no llegar a ser nunca un deportista de élite por no estar suficientemente motivado para ello. La motivación es una actitud, es una emoción, y no consiste en sentirse siempre optimista ni feliz, sino en tener claros los objetivos, dónde se desea llegar, y a pesar de ser movidos por el entusiasmo, ser conscientes de que todo tienen un precio y nuestro esfuerzo es indispensable para llegar a materializar el objetivo.

A nivel empresarial, diversos estudios han demostrado que un trabajador motivado es un trabajador productivo. Contra lo que a simple vista pueda parecer, un salario elevado no es suficiente para que un empleado dé lo mejor de sí mismo. Por supuesto, si a final de mes el esfuerzo no se ve compensado económicamente, la motivación se va a reducir drásticamente, pero una de las cosas que más valoran las personas para conservar un trabajo o abandonarlo si le ofrecen una oportunidad en una empresa diferente es la comodidad, emocionalmente hablando. Sentirse valorados y respetados por los superiores y tener la sensación de que sus ideas e inquietudes son tenidas en cuenta son ítems que se valoran, a la larga, más que acumular una buena fortuna, y es que, en una situación de bienestar laboral, un empleados estará dispuesto a sacrificarse si es necesario en un momento de crisis financiera, pero se ha demostrado que puestos de mando intermedio con muy buenos salarios han decidido abandonar a causa del burnout o síndrome del quemado.
Sin embargo, debemos también tener en cuenta que la motivación es educable y precisamente por esto es muy importante que en edad escolar los niños encuentren un verdadero significado a lo que están aprendiendo. Unas lecciones bien dinamizadas y participativas harán que los más pequeños deseen seguir avanzando, y sin duda alguna les hará soñar con lo que desean ser el resto de sus vidas. Cuando los conceptos no tienen un significado personal o emocional, los alumnos no mostrarán ningún interés, aprenderán de memoria y se sentirán vacíos. Si la base que se sienta es esta, cuando estos alumnos sean adultos es posible que no encuentren su vocación ni sean capaces de desarrollarse de manera activa en sus puestos de trabajo. Y si bien es cierto que los jefes y directores de equipo deben cuidar de que sus trabajadores estén motivados, cada persona a nivel individual debe ejercer un papel activo en su propia motivación.
No sólo es importante sentirse motivados para hacer deporte, estudiar o trabajar. A poco que iniciemos una búsqueda en Google, nos daremos cuenta de que millones de personas tratan de encontrar ese impulso para retos personales como son bajar de peso, dejar de fumar o para recuperarse tras una ruptura sentimental, y es que la actitud supone el 50% de lo que podamos llegar a lograr en la vida, suponiendo la otra mitad los recursos de que dispongamos (físicos, materiales, cualitativos) y los factores ambientales, socioculturales y coyunturales.
















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