La industria de la moda se prepara para un cambio significativo en 2026, dejando atrás la estética sport y las prendas oversize que dominaron la última década. Las nuevas tendencias apuntan hacia una moda marcada por la formalidad, la elegancia, los tejidos de alta calidad y un enfoque más minucioso en el detalle.
Esta es la conclusión del profesor Juan Ferrando, director del grado en Diseño de Moda de la Universidad Nebrija, tras un análisis sobre la estética y los comportamientos de diseño proyectados para el próximo año.
El Regreso a la Elegancia y la Estabilidad
Según Ferrando, este viraje hacia el refinamiento no es casual; responde al actual clima sociopolítico y a la necesidad de transmitir estabilidad a través de la vestimenta. La moda abandona la estética casual para retornar a la formalidad.
«Vamos a comenzar a vestirnos con looks de tejidos ricos y detalles cuidados. Desaparece la estética sport y el look relajado. Vamos a continuar utilizando prendas superpuestas, de estética sartorial y con tejidos formales. Dejamos de lado la estética urbanita de prendas oversize y de chándal”.
Esta búsqueda de refinamiento se observa en la construcción de cada look, donde se privilegia la calidad de los tejidos y la coordinación entre prendas y accesorios. El director de Nebrija destaca que esta lógica llegará a las calles con looks que buscan potenciar la individualidad y responder al acelerado ritmo de la vida urbana.
Un ejemplo de esta transformación es el último desfile de Chanel en Nueva York, que demostró cómo prendas de apariencia sencilla (como unos vaqueros) pueden elevarse al trabajar con materiales de gran calidad y acabados diferenciadores, como botones o fibras específicas.
Colores Sobrios y Luminosos
La paleta cromática para 2026 se moverá entre tonos sobrios y luminosos. El marrón chocolate mantendrá su protagonismo. Sin embargo, la gran novedad es la fuerte presencia del blanco luminoso o blanco roto, tras la elección de Pantone del color Cloud Dancer (blanco roto) como color del año.
Sostenibilidad: De Tendencia a Principio de Base
El análisis también subraya que la sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia temporal para convertirse en un principio fundamental de la industria. Los consumidores buscan cada vez más marcas con valores claros y responsabilidad ambiental.
Esta demanda obliga a los diseñadores a concebir el diseño desde una perspectiva más amplia, duradera y consciente. Los profesionales deberán crear prendas que equilibren funcionalidad, versatilidad y una narrativa sólida.
Según Ferrando, es clave que los nuevos diseñadores «tengan una visión única y sepan captar las necesidades de la calle, pero siempre contando historias globales a través de las prendas».
Oportunidades para América Latina y Colombia
Estas transformaciones globales en la moda abren nuevas oportunidades para América Latina. Específicamente, el análisis de la Universidad Nebrija señala que Colombia puede potenciar nuevas propuestas de diseño gracias a su creatividad local y su creciente conexión con los mercados internacionales.
El experto destaca que el mundo hispano ha ganado una gran relevancia en la escena global, lo que impactará la moda desde la experimentación estética hasta la adopción de modelos de consumo más responsables.
















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