Es como una batalla bíblica entre David y Goliat. una campesina humilde, Blanca Bustos y la familia Abrahim.
Y fue el pasado lunes 12 de abril cuando un contingente de policías llegó hasta la Finca Canoitas, en el Corregimiento de El Pórtico, propiedad de Blanca y su familia. El objetivo del procedimiento era adelantar un operativo de lanzamiento por una presunta invasión de terrenos ordenado por el propio mandatario municipal. «El inspector de Policía no traía ninguna orden de un juez. Ellos son los que invaden mis tierras. Esto es un crimen», aseguró Blanca.
Es un enfrentamiento jurídico como lo es el más viejo de los enfrentamientos entre civilizaciones y pueblos en la historia de la humanidad, la guerra por la propiedad y la posesión del más grande de los bienes materiales: la tierra. «Tengo pruebas que los Abrahim alteraron las actas catastrales de todas mis tierras y ahora pretenden mediante fraude apoderarse de ellas. Están haciendo lo que siempre han hecho en Cúcuta». afirma Blanca Bustos
Este litigio entre Blanca y la familia Abrahim se remonta al 2008. En ese año los Abrahim acusaron a Blanca de usurpación de tierras. La campesina se defendió con dientes y garras y en el 2019, tras 11 años de proceso, un juez declaró que Blanca no estaba cometiendo ningún delito y le dio la razón. «Ahora como le parece que me están acusando de ser ya no usurpadora sino invasora de tierras. Ya perdieron el primer juicio ahora también perderán conmigo este».
Ese lunes día del lanzamiento, una retroexcavadora ingresó a los predios de Canoitas y arrasó con mas de 1500 metros cuadrados de cultivos de yuca, tomate, tomate, cítricos y plátano «A punta de machete me talaron los palos de plátano y papaya. Los voy a demandar, les va a salir caro la chancita»
Además esta labriega nos mostró la Joya de la Corona de las pruebas que respaldan la propiedad de estas tierras. Se trata del acta de propiedad registrado desde el siglo XIX, es decir desde cuando nuestro país aún no se llamaba Colombia sino la Nueva Granada.
Nos reveló que su territorio abarca aproximadamente 1500 hectáreas entre el Río Pamplonita y el Río Zulia o Zulasquilla. «Este es un territorio ancestral, era un resguardo indigena. En 1840 mi tatara tatarabuelo, es decir, el abuelo de mi bisabuelo Venancio Márquez se lo compró a una matrona, a Doña María de la Cruz Villamizar y desde esa época mis ancestros han vivido aquí y yo heredé este territorio y por supuesto soy la dueña. Los Márquez y los Bustos toda la vida nos ha pertenecido este terruño hermoso».
Blanca sabe que en Colombia pelear por la tierra es una profesión peligro y dice estar lista a dar su vida por su finca «Aquí estoy y no me da miedo dar la cara. Para morir nacimos».
Por ahora, esta descendiente de las tribus indígenas que habitaron estos valles desde antes de la invasión española, no duda en continuar defendiendo a muerte por lo que ella denomina su ancestral tierra amada «Nadie, nunca nos arrebatará lo que por siempre nos ha pertenecido…jamás, lucharemos con nuestras vidas por lo nuestro».
Leonardo Peña Ocaris.
Periodista y Comunicador Social, Universidad de Antioquia


















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