Sardinata, Norte de Santander. 2 de febrero de 2026. — En una operación de alta precisión denominada “Olimpo”, la Policía Nacional, a través de la DIJIN y con el soporte de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, logró neutralizar a Cristian Antonio Rincón Pabón, alias “Tajo Yuca”. El sujeto era el cabecilla de comisión del frente “Juan Fernando Porras Martínez” del ELN y un objetivo de alto valor para las autoridades en el departamento.
El operativo tuvo lugar el pasado primero de febrero en la vereda El Carmen, zona rural de Sardinata, donde comandos policiales se enfrentaron a la estructura criminal. Rincón Pabón, quien tenía una trayectoria delictiva de nueve años, contaba con órdenes de captura vigentes por los delitos de concierto para delinquir y porte ilegal de armas de fuego.
Dinamizador de guerra y desplazamientos
Alias “Tajo Yuca” era una pieza clave en el engranaje violento del ELN. Tras recuperar su libertad luego de cumplir seis años de prisión, fue designado como el principal articulador de las confrontaciones armadas en el corregimiento de Versalles, municipio de Tibú. Sus acciones habrían sido el detonante de desplazamientos masivos de familias, agravando la crisis humanitaria que hoy mantiene a Cúcuta atendiendo a más de 2.800 víctimas provenientes del Catatumbo.
Durante el procedimiento, las autoridades incautaron material de guerra:
- Una pistola Pietro Beretta calibre 9 mm.
- Una granada IM26.
- Proveedor y cartuchos para la misma.
[Imagen: Mapa del área estratégica de Filo de Gringo, corredor de narcotráfico donde operaba la estructura de alias ‘Tajo Yuca’]
Finanzas y control territorial
El frente “Juan Fernando Porras Martínez” es señalado por la inteligencia policial como una de las estructuras encargadas de librar la guerra contra el GAO-r Estructura 33 por el control de Filo de Gringo, un punto crítico entre Tibú, El Tarra y Sardinata por su importancia para el narcotráfico.
La organización criminal de “Tajo Yuca” percibía ingresos anuales cercanos a los cinco mil millones de pesos, producto de la extorsión a la minería ilegal de carbón y el cobro de «impuestos» a narcotraficantes de la región.
Este golpe militar coincide con otros esfuerzos estatales en la zona, como la reciente salvaguarda de dos campesinos heridos por minas en El Tarra por parte de la Fuerza de Tarea Vulcano, reforzando la ofensiva institucional por devolver la seguridad al Catatumbo.
















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