Puede manifestarse a cualquier edad, aunque la probabilidad de sufrirla aumenta con los años. La Insuficiencia Cardíaca tiende a ser una enfermedad silenciosa, por lo que avanza considerablemente antes de tener un diagnóstico claro; de no ser diagnosticada o tratada oportunamente, puede empeorar y comprometer seriamente la calidad de vida.
De igual manera, se caracteriza por un conjunto de síntomas que pueden indicar la presencia o el inicio de la enfermedad, bien sea que se presenten en conjunto o de manera aislada, algunos de ellos incluyen: dificultad para respirar, fatiga, hinchazón en tobillos, piernas y abdomen, aumento repentino de peso y pérdida de apetito.
También existen factores de riesgo asociados a la aparición de la Insuficiencia Cardíaca, como el consumo de tabaco, el alcohol o antecedentes familiares relacionado a otras cardiopatías. Haber sufrido un evento cardiovascular puede comprometer la salud del corazón, y facilitar la aparición de otras condiciones, como por ejemplo, la Insuficiencia Cardíaca.
Hoy en día, existen tratamientos disponibles para la Insuficiencia Cardíaca que controlan los síntomas de manera eficiente, retrasando el progreso de la enfermedad y mejorando de manera considerable la calidad de vida.
















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