El diseño sostenible ha dejado de ser una tendencia aspiracional para convertirse en una variable económica y urbana determinante. En un contexto de crisis climática y transformación del consumo, la economía circular aplicada al diseño de interiores ya no es una narrativa estética, es una respuesta estructural.
Los datos respaldan este cambio de paradigma: existe una ventaja material de 1,7 puntos porcentuales en productos con afirmaciones ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), según McKinsey; mientras que PwC señala que los consumidores están dispuestos a pagar, en promedio, un 9,7% más por bienes producidos de forma sostenible.
Este avance no es retórico. Según el Environmental Performance Review Colombia 2026 de la OCDE, el país ha alcanzado el 82% de las metas institucionales de su Política Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos, consolidando la economía circular como eje estratégico de política pública.
De la estética a la arquitectura regenerativa
Para Pepa Casado, docente de ESDESIGN y autora del informe “Economía circular y diseño de interiores: Materiales, arquitectura regenerativa y nuevos modelos de habitar”, este cambio obliga a replantear el papel del sector. “Ser sostenible ya no es una opción, sino una necesidad. El diseño debe posicionarse como un motor de cambio capaz no solo de minimizar el impacto ambiental, sino de regenerar”, afirma la especialista.
En Colombia, la presión demográfica y la demanda de vivienda están transformando el sector inmobiliario. Según Camacol, la construcción de vivienda sostenible en el país creció un 57% en el primer trimestre de 2025 frente al mismo periodo del año anterior, reflejando que la integración de criterios ambientales ha ganado escala industrial.
Materiales: Los nuevos protagonistas de la infraestructura urbana
La economía circular propone repensar el ciclo de vida completo de los espacios. Casado destaca tres líneas materiales que están redefiniendo la industria:
- Plásticos reciclados: El PET procedente de botellas se integra en textiles y superficies. Un ejemplo icónico es la silla Juno 02 de Arper, rediseñada para utilizar al menos un 70% de plástico reciclado postindustrial.
- Biopolímeros: Derivados de maíz o caña de azúcar (como el PLA), abren posibilidades en impresión 3D, suelos y revestimientos con menor carga química.
- Composites saludables: Tableros de madera técnica con adhesivos de bajas emisiones que sustituyen las resinas tradicionales con formaldehído, mejorando la calidad del aire interior.
Casos de éxito: Sostenibilidad sin sacrificio formal
El informe cita ejemplos donde la sostenibilidad es la narrativa estructural del proyecto:
- Comunitat Habitacional (Barcelona): El mayor edificio de madera de la ciudad redujo un 50% los residuos de construcción y disminuyó un 75% el peso del edificio gracias a la industrialización.
- Kitchen For Life: Un sistema de cocina modular desmontable y actualizable diseñado para prolongar su vida útil indefinidamente.
- Mo de Movimiento: Un espacio comercial que demuestra cómo la reutilización radical puede ser estéticamente coherente y energéticamente eficiente.
Desafíos: El fin de las «Buzzwords»
A pesar del avance, el sector enfrenta barreras como la inercia industrial y el escepticismo del consumidor frente al greenwashing. El informe señala que el 52% de los consumidores siente una conexión emocional con marcas sostenibles, pero son cada vez más críticos con la ejecución real.
“El término sostenibilidad debe dejar de ser una buzzword para consolidarse como el núcleo de toda práctica creativa”, subraya Casado. La transformación ya es imparable: impulsada por la urgencia climática y la rentabilidad económica, la economía circular en interiores se consolida como la infraestructura invisible de la ciudad del futuro.




















































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