En el Día Mundial del Niño Prematuro, Milagros de Vida se une para conmemorar la fortaleza y la valentía de los bebés prematuros y sus familias. Cada uno de estos pequeños luchadores representa la resistencia de la vida y la importancia de la atención médica de calidad desde el primer día.
La Fundación UPB, por medio de su línea Cuidado de la Vida y el programa Milagros de Vida, ha ayudado a más de 3.800 familias y entregando 21.000 subsidios, ofreciendo acompañamiento, orientación individual y familiar para dinamizar y fortalecer recursos sociales y emocionales a las familias de los bebés prematuros que se encuentran en la Unidad Neonatal de la Clínica Universitaria Bolivariana.
El 17 de noviembre se celebra el Día Mundial del Niño Prematuro, con el objetivo de crear conciencia sobre la prematuridad y reconocer la importancia de la atención médica. El médico pediatra neonatólogo de la Clínica Universitaria Bolivariana, Andrés Uribe, comentó que “la prematuridad es la causa número uno de mortalidad neonatal alrededor del mundo”.
El propósito de Milagros de Vida es defender el valor de la existencia de estos bebés que en la mayoría de los casos enfrentan una serie de complicaciones y desafíos debido a su inmadurez en términos de desarrollo físico y fisiológico. Por eso, la Fundación UPB otorga a las familias subsidios de alimentación y transporte, elementos para el cuidado del bebé, hogar de paso si la familia reside en otro lugar y en caso de fallecimiento del bebé hay un acompañamiento en el duelo.
Por otro lado, para fortalecer el vínculo de los padres y darle las herramientas necesarias que necesitan para el cuidado de sus bebés, se dictan capacitaciones que constan de cinco talleres: privilegio de ser padres, acogida, lactancia materna, familia canguro y primeros auxilios respiratorios. Capacitaciones que son guiadas y dictadas por enfermeras, especialistas en terapia respiratoria, nutricionistas y trabajadoras sociales. Así lo manifestó Beatriz María Arango, coordinadora de Milagros de Vida.
Con esta labor, la Fundación ha tocado la vida de innumerables bebés prematuros y sus familias, infundiendo coraje y esperanza donde antes solo había miedo y preocupación.
“Desde el programa Milagros de Vida hacemos un esfuerzo, desde el corazón, para que, a través de las instalaciones de nuestra Clínica Bolivariana, los médicos, enfermeras, voluntarios, directivas de la Universidad y comunidad académica, estos niños tengan verdaderamente un acompañamiento, no solamente psicosocial y médico, sino también de esperanza para un futuro mejor”, comentó Lucrecia Piedrahita Orrego, directora ejecutiva de la Fundación UPB.
















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