La lucha contra la obesidad y el sobrepeso tiene como objetivo elevar la conciencia, fomentar la salud y prevenir enfermedades relacionadas con el exceso de peso. Con frecuencia, se pasa por alto la información contenida en las etiquetas de alimentos durante el proceso de compra, aunque su contenido resulta fundamental. Poseer la capacidad de interpretar estas etiquetas puede generar un impacto considerable en la salud de las personas.
El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación excesiva de grasa, con el Índice de Masa Corporal (IMC). Según la OMS, el sobrepeso es un IMC mayor a 25 y la obesidad, igual a 30, en 2016 en el mundo, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas. La causa principal es el desequilibrio entre la ingesta de calorías y el gasto energético, impulsado por alimentos ricos en calorías y una vida sedentaria.
Según el Ministerio de Salud de Colombia, para mantener una dieta saludable, una persona debe reducir la ingesta de grasa, la grasa saturada, el colesterol y el sodio, optando por alimentos que contengan un 5% o menos de estos componentes. Asimismo, es importante aumentar el consumo de nutrientes como la fibra, el calcio, la vitamina A, la vitamina C y el hierro, priorizando la elección de alimentos enriquecidos con estos nutrientes.
Leer y comprender las tablas de nutrición en las etiquetas de los alimentos es fundamental para que una persona tome decisiones informadas sobre su dieta. A continuación, se presenta una guía paso a paso sobre cómo hacerlo:
1. Tamaño de la porción: Observar el tamaño de la porción que se muestra en la parte superior de la etiqueta. Esto indica la cantidad de alimento que se considera una porción y se utiliza como referencia para el resto de la información en la etiqueta.
2. Calorías por porción: Justo debajo del tamaño de la porción, se encuentra la cantidad de calorías en una porción del alimento. Esto dirá cuántas calorías se está consumiendo y si come la cantidad sugerida.
3. Conocer los macronutrientes:
– Grasas: Cantidad total de grasa en una porción y, a menudo, se desglosa en grasa saturada y grasa trans. Se debe de limitar la ingesta de grasa saturada y evitar las grasas trans siempre que sea posible.
– Carbohidratos: Cantidad total de carbohidratos en una porción, que incluye fibra dietética y azúcares. La fibra es buena para la salud, mientras que es importante limitar la ingesta de azúcares añadidos.
– Proteínas: Esta cifra muestra la cantidad de proteína en una porción. Las proteínas son esenciales para el crecimiento y la reparación del cuerpo.
4. Revisar las vitaminas y minerales: La etiqueta puede proporcionar información sobre ciertas vitaminas y minerales presentes en el alimento, como calcio, hierro, vitamina C, etc. Esto puede ayudar a evaluar la calidad nutricional del producto.
5. Conocer el porcentaje de valor diario (% VD): Esta parte de la etiqueta muestra cuánto es la ingesta diaria recomendada de cada nutriente. Un 5% o menos se considera bajo, y un 20% o más se considera alto. Estos porcentajes sirven como guía para saber si una porción del alimento contribuirá significativamente a las necesidades diarias de nutrientes
6. Comparación de etiquetas: Es necesario comparar productos, verificar el tamaño de la porción y las calorías por porción de un alimento entre una marca y otra.
De otro lado, hacer actividad física regular es un aporte significativo para controlar el peso. Hacer cualquier tipo de ejercicio, al menos 30 minutos al día, reduce el riesgo de enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Además, disminuye la depresión, el estrés y mejora la concentración y el rendimiento laboral y académico.
Minutos recomendados:
– Niños y jóvenes: 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa.
– Adultos: 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada o 75 minutos de actividad física aeróbica.
– Adultos mayores: 150 minutos semanales de actividad física moderada.
“Es importante recordar que cada elección realizada al comprar alimentos y la incorporación regular de actividad física pueden marcar la diferencia en la salud a largo plazo. La capacidad de aprender a leer y comprender las etiquetas de los alimentos, junto con un compromiso con el ejercicio, puede contribuir significativamente a un futuro más saludable”, asegura Edna Cristina Rodríguez, Profesional en Gestión de Riesgo Primario de EPS Famisanar.
















Discussion about this post