La Selección Colombia lavó su imagen tras el desastre de la fecha de noviembre de 2020, cuando las goleadas contra Uruguay y Ecuador la dejaron sin técnico y acabaron el ciclo de Carlos Queiroz. Reinaldo Rueda, tal como lo hizo en 2004, debutó con victoria en Lima, contra Perú, cerró la brecha de la diferencia de goles y se acercó a la zona de clasificación con un 0-3 contundente.

El equipo llegó a siete puntos, los mismos de Paraguay, hoy clasificado a Catar 2022, y Uruguay, hoy en zona de repechaje. Todavía se viven las consecuencias del 6-1 en Quito…
En medio del silencio del cuerpo técnico con respecto a la alineación y las especulaciones sobre la misma, Rueda puso en la cancha casi todo el equipo que llenó páginas y horas de radio y televisión, con una única sorpresa: la ausencia de Wílmar Barrios y la entrada de Gustavo Cuéllar, a quien, desde que se fue al Al-Hilal de Arabia Saudí, se le había perdido el rastro de Selección.
Pero si alguien sabía lo que le podía dar Cuéllar era el propio Rueda, a quien encontró en su paso por Flamengo. Cón él, la Selección no solo tuvo la marca que aporta Barrios, sino que, además, le dio salida al equipo.
El resto del equipo era el mismo que se había filtrado: la línea de cuatro que terminó con el arco en cero en la Copa América de 2019, Mateus Uribe al lado de Cuéllar, Juan Guillermo Cuadrado y Luis Díaz a lado y lado, pero con el jugador de Juventus con libertad par moverse, y arriba, Zapata y Muriel.
Colombia tuvo mucho más juego por la banda derecha, donde Cuadrado fue solidario y Zapata hizo un gran sacrificio por la banda. Al otro lado, poca salida y mucha precaución, tal vez esperando que Luis Advíncula, ubicado como volante por Ricardo Gareca, no hiciera daño por esa zona.
Pero si alguien sabía lo que le podía dar Cuéllar era el propio Rueda, a quien encontró en su paso por Flamengo. Cón él, la Selección no solo tuvo la marca que aporta Barrios, sino que, además, le dio salida al equipo.
El resto del equipo era el mismo que se había filtrado: la línea de cuatro que terminó con el arco en cero en la Copa América de 2019, Mateus Uribe al lado de Cuéllar, Juan Guillermo Cuadrado y Luis Díaz a lado y lado, pero con el jugador de Juventus con libertad par moverse, y arriba, Zapata y Muriel.
Colombia tuvo mucho más juego por la banda derecha, donde Cuadrado fue solidario y Zapata hizo un gran sacrificio por la banda. Al otro lado, poca salida y mucha precaución, tal vez esperando que Luis Advíncula, ubicado como volante por Ricardo Gareca, no hiciera daño por esa zona.
Colombia fue un equipo mucho más conservador desde que el partido quedó 10 contra 10: Rueda cambió pieza por pieza, faltando 18 minutos, para darle rodaje al equipo que quiere empezar a ver en el resto de la eliminatoria: Wílmar Barrios por Mateus Uribe, Rafael Santos Borré por Muriel (tal vez, el más flojo del equipo en Lima) y Miguel Borja por Zapata. Perú intentó sacar el amor propio para descontar, pero no es que haya exigido mucho a David Ospina.
Colombia ganó contra todo: contra sus propias dudas, contra la ausencia de James Rodríguez (primera vez que lo mencionamos), contra un rival que quedó en crisis y contra una situación adversa en la tabla. La opción de Catar 2022 sigue viva.
















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