Mientras que el 92 % de los empleados en Colombia ya utiliza herramientas de inteligencia artificial (IA) en su día a día, solo un 28 % de las compañías logra materializar una transformación real, segura y alineada con los objetivos del negocio, de acuerdo con datos del estudio Work Reimagined Survey de EY.
Frente al acelerado uso de la tecnología en sectores sensibles como la salud, la educación y la gestión humana, expertos advierten que la gobernanza, la protección de datos y la transparencia se han vuelto indispensables para evitar riesgos como la fuga de información, la reproducción de sesgos algorítmicos y el uso malintencionado de herramientas digitales.
“Cuando una tecnología de este tipo empieza a influir en decisiones que impactan directamente la vida de las personas, el uso ético deja de ser una buena práctica para convertirse en una responsabilidad ineludible”, asegura Christian Sierra, gerente de Seguridad de la Información de Compensar.
Claves y buenas prácticas para una adopción responsable de la IA
Para aprovechar el potencial de la tecnología sin comprometer la confianza de usuarios y colaboradores, las organizaciones pueden seguir una serie de recomendaciones estratégicas:
- Crear un comité de gobierno multidisciplinario: La gestión de la IA no debe recaer exclusivamente en el área de tecnología. Se requiere un equipo transversal que integre perfiles legales, de seguridad, recursos humanos, riesgos y protección de datos para evaluar y monitorear cada caso de uso.
- Implementar la tecnología de forma gradual: Es vital evaluar el impacto de cada solución mediante pruebas piloto antes de su despliegue definitivo, priorizando aquellas iniciativas que aporten valor directo a los usuarios, como asistentes virtuales y la optimización de procesos.
- Promover la formación continua y el uso crítico: Capacitar permanentemente a los colaboradores sobre los alcances y limitaciones de la IA es clave. Además, se debe mantener una estricta supervisión humana para validar los resultados generados por los modelos.
- Prevenir sesgos y proteger los derechos: Las empresas deben promover modelos basados en la equidad y la inclusión, estableciendo mecanismos para identificar y corregir contenidos discriminatorios o sesgados antes de que impacten al público.
- Garantizar la transparencia y revisión de riesgos: Actualizar los controles de seguridad, fortalecer la calidad de los datos y asegurar que los usuarios sepan cuándo interactúan con un sistema de inteligencia artificial son prácticas fundamentales para fomentar la confianza.
La velocidad con la que evoluciona la IA exige que las empresas se anticipen a la regulación mediante principios de legalidad, no discriminación y trazabilidad, entendiendo la responsabilidad ética no como un freno, sino como el motor de una innovación confiable.
















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