El Aeropuerto Internacional Rafael Núñez se consolida como la principal puerta de entrada a «La Heroica» durante esta Semana Santa. Con una robusta programación de 758 operaciones aéreas entre el miércoles y el domingo, la terminal aérea se prepara para recibir un flujo masivo de turistas atraídos por la oferta religiosa, cultural y gastronómica de la ciudad.
Según las proyecciones de la concesión, durante toda la Semana Mayor se espera el tránsito de más de 184 mil pasajeros. Solo entre el 1 y el 5 de abril, se estima el arribo de 41.550 viajeros nacionales y 12.380 internacionales, cifras que ratifican el posicionamiento de Cartagena como destino líder en el Caribe.
Operación internacional y eficiencia
De los vuelos programados para el cierre de la semana, 179 corresponden a rutas internacionales, conectando directamente a Cartagena con los principales centros de conexión global.
“Nos estamos preparando para garantizar una operación eficiente y segura en una de las temporadas de mayor demanda, fortaleciendo la conectividad de Cartagena y trabajando de manera articulada con aerolíneas y autoridades”, señaló Patricia Mejía, gerente de concesión del aeropuerto.
Alerta por temporada de lluvias
Pese al optimismo por el flujo de visitantes, el aeropuerto emitió un llamado preventivo a los viajeros. El IDEAM ha advertido sobre el inicio de una temporada de lluvias con precipitaciones por encima de los promedios históricos. Se recomienda a los usuarios:
- Monitorear constantemente el estado de sus vuelos a través de las aplicaciones de las aerolíneas.
- Llegar con antelación a la terminal para evitar retrasos por congestión o condiciones climáticas adversas en los trayectos hacia el aeropuerto.
Turismo con impacto social: Alianza con Tierra Grata
En el marco de esta temporada, el Rafael Núñez impulsa una iniciativa de responsabilidad social junto a la organización Tierra Grata. Los viajeros internacionales encontrarán la alcancía “Energía Grata” justo después del filtro de seguridad.
La iniciativa invita a los pasajeros a donar el dinero sobrante de sus viajes para financiar soluciones de energía en el barrio San Francisco, comunidad vecina de la terminal. Así, el paso por el aeropuerto se convierte en una oportunidad para generar un impacto positivo en la población local.
















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