La vitamina C (ácido ascórbico) actúa como elemento esencial en diversas reacciones del organismo, favoreciendo la acción y conversión de diferentes sustancias del funcionamiento normal de las células. Actúa como antioxidante, lo cual quiere decir que es una sustancia que impide la formación de óxidos que originan el inicio de muchas enfermedades.
De hecho, Ramiro Cubillos, médico de Laboratorios La Santé, asegura que La vitamina C es un nutriente esencial en todas las etapas de la vida para mantener un sistema inmunologico sano. Asmismo comenta que el cuerpo no puede producir la vitamina C por sí solo. Por lo tanto, para gozar de una buena salud es necesario obtener vitamina C a partir de una dieta equilibrada.
Por ello, la vitamina C se halla principalmente en las frutas cítricas (el limón, la naranja y el pomelo, entre otros), en el tomate y en otros vegetales, como las arvejas, las espinacas y la papa. «La mejor manera de asegurarse de una ingesta suficiente de vitaminas es mantener una dieta lo más variada posible, ya que estas vitaminas se encuentran distribuidas en distintos alimentos, tanto de origen animal como vegetal», asegura el doctor Cubillos.
Existen suplementos multivitamínicos que contienen vitamina C. Además, esta vitamina se consigue sola, como suplemento dietario, o combinada con otros nutrientes como el Zinc. En general, la vitamina C presente en los suplementos se encuentra en forma de ácido ascórbico.
Ahora bien, el Ministerio de Salud en su decreto no. 3863 sugiere como límite máximo de consumo tolerable 1.000 mg/día, es decir, 1 a 2 tabletas de 500 mg. Se debe tener en cuenta que el individuo que mantiene una dieta variada y equilibrada ya puede tener aportes en su alimentación diaria de Vitamina C, así que las dosis máximas se deben alcanzar siempre bajo recomendación médica en un posible diagnóstico de avitaminosis.
¿Cuáles son los aportes de la Vitamina C?
La Vitamina C es un nutriente que se utiliza como antioxidante y que participa de forma activa en diferentes procesos del organismo. Por un lado, refuerza el sistema inmune, permitiendo que la sintomatología del paciente se vea reducida en tiempo e intensidad.
Además, tener niveles óptimos de esta vitamina también es fundamental para la salud de la piel. En primera medida, ayuda a la producción de colágeno (componente esencial en la cicatrización de las heridas), mejora la absorción de hierro de los alimentos; y por otro parte, también repara y mantiene el cartílago, los huesos y los dientes.
Así las cosas, resulta fundamental consumir de forma regular frutas y verduras como acerola, pimentón, naranja, fresas, papaya, kiwi, guayaba, melón, tomate, mandarina, mango, brócoli, coliflor, repollo, batata, mariscos, tomate, sandía, limón, piña, lechuga, alcachofa, piña, banana, plátano, espinaca, aguacate, manzana, zanahoria, ciruelas, calabaza y remolacha.
Deficiencia de Vitamina C
La falta de este nutriente es común. Quienes ingieren escasa o ninguna cantidad de Vitamina C, menos de 10 mg por día, durante varias semanas pueden contraer escorbuto. El escorbuto causa cansancio, inflamación de las encías, pequeñas manchas en la piel de color rojo o violeta, dolor en las articulaciones, mala cicatrización de las heridas, y vello ensortijado o en forma de “sacacorchos”.
De hecho, “otros síntomas de esta enfermedad incluyen depresión, inflamación y sangrado de las encías y aflojamiento o pérdida de dientes. Las personas que padecen escorbuto también pueden sufrir anemia y sin tratamiento, el escorbuto es mortal” cuenta el doctor de Laboratorios La Santé, Ramiro Cubillos.
















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