Para tener una piel radiante no es necesario invertir una fortuna en cremas cosméticas y tratamientos de belleza; la piel refleja tus hábitos alimenticios y es por eso que la dieta y los nutrientes son fundamentales en su cuidado.
Un primer paso para tener un cutis perfecto es la limpieza. Es esencial hacerlo al levantarse y no irse a dormir con la piel sucia o maquillada, y nunca, nunca salir al sol sin aplicar la protección adecuada para nuestro tipo de piel.
Hidratación. Habrás leído y oído un millón de veces sobre la importancia de beber agua todos los días. La piel como cualquier otra parte del cuerpo necesita del agua para mantenerse hidratada, protegernos de las agresiones del entorno y aumentar su elasticidad.
Té verde. Tiene un poderoso efecto antioxidante que previene la formación de los radicales libres que favorecen el envejecimiento prematuro de la piel. Según un estudio del Colegio Médico de Georgia, en EE.UU., los polifenoles del té verde ayudan a la regeneración de las células de la piel.
Frutos del bosque. La fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes que contienen los arándanos, cerezas, fresas y frambuesas, favorecen la producción de colágeno (elemento fundamental para mantener la elasticidad y juventud de la piel) y son excelente aliados para combatir los radicales libres.
Vegetales de hoja verde. Contienen vitaminas, minerales, antioxidantes y nutrientes que necesitas para la regeneración de las células de la piel y también ayudan a deshacerte de las impurezas.
Pescado. El salmón, la sardina, el atún, el arenque o la trucha, son una gran fuente de ácidos graso Omega 3, nutriente necesario para ayudar a la reparación de las células de la piel, darle elasticidad, mantenerla flexible y libre de arrugas.
Toronja (o pomelo). Es una fruta llena de beneficios para la piel. Su alto contenido de vitamina C favorece la producción de colágeno, lo que ayuda a mantener tu piel saludable, mientras que el licopeno (pigmento que le da su color rosa) es un potente antioxidante que te librará del acné.
Sandía. No hay nada más fresco que una rica rebanada de sandía. Es rica en vitamina C y una excelente fuente de antioxidantes, que ayudan a combatir los radicales libres y prevenir la aparición de manchas de la edad, líneas de expresión y arrugas.
Papaya. Contiene vitaminas A, E y C, y otros antioxidantes que ayudan a dar a la piel la hidratación y protección que necesita. Además, favorece la formación de colágeno y es una rica fuente de papaína, una enzima natural que renueva las células de la piel.
Tomates. Es un alimento rico en vitaminas A y C, y minerales como el hierro, fósforo, calcio, magnesio, zinc, cobre, potasio y sodio, todos ellos, nutrientes clave para la piel. Además, al igual que la toronja, es una gran fuente de licopeno.
Zanahorias. Este vegetal es rico en beta caroteno, un pigmento que se convierte en vitamina A en el organismo y uno de los más potentes antioxidantes, es decir, protege a las células del efecto de los radicales libres, que aceleran el envejecimiento.
Pimiento. Incluir el pimiento rojo en tu alimentación habitual es de gran ayuda a la hora de tener una piel hermosa, toda vez que es rico en vitamina C, B6 y carotenoides que favorecen el flujo de la sangre hacia la piel, haciéndola lucir más tersa, joven y luminosa.
Adiós comida chatarra. La piel necesita vitaminas, minerales, antioxidantes y otros nutrientes para lucir increíble y la comida chatarra no le suministra ningún valor, al contrario, favorece la resequedad, las arrugas e incrementa la producción de aceite en la piel y la aparición de acné.
Fuente de información: https://www.univision.com/















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