La Dimayor ha tomado una medida urgente en respuesta a la creciente tensión provocada por los ocho clubes más emblemáticos del fútbol colombiano. Estos equipos han exigido una redistribución de los ingresos provenientes de los derechos de televisión, amenazando con no ceder su imagen en caso de que no se implementen cambios significativos. La situación ha llevado a la Dimayor, bajo el liderazgo de su presidente Carlos Mario Zuluaga, a convocar una asamblea extraordinaria con el objetivo de abordar esta problemática que afecta el deporte nacional.
Los clubes en cuestión son América de Cali, Atlético Nacional, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Independiente Santa Fe, Junior de Barranquilla, Millonarios y Once Caldas. En un comunicado, estos equipos reafirmaron que el esquema actual de distribución de ingresos les limita el crecimiento y su capacidad de competir a nivel internacional. Este descontento no es nuevo, pero ha cobrado fuerza ante la inminente finalización del contrato de televisión con Win Sports, programada para el 31 de diciembre.
En sus declaraciones, los clubes enfatizaron: “No podemos comprometer los principales activos comerciales de los clubes, sin que exista claridad sobre las reglas que regirán la distribución de recursos generados”. Esta exigencia pone de manifiesto el deseo de los equipos por un diálogo que lleve a la creación de un modelo de distribución más equitativo que atienda las necesidades del fútbol colombiano en su conjunto.
La actual distribución de los ingresos por derechos de televisión en la Dimayor se realiza de forma equitativa entre los clubes de clase A, que incluye tanto a equipos de primera división como a algunos de segunda. Esto ha generado una sensación de inequidad, especialmente entre los clubes más grandes, que argumentan que su mayor reconocimiento y éxito no se refleja en los ingresos que reciben en comparación con los equipos menos populares.
Para modificar el modelo de distribución actual, se requiere la aprobación de dos tercios de los clubes afiliados a la Dimayor, lo que equivale a 24 de los 36 equipos. Tal cambio no solo marcaría un giro en la gestión de los derechos de televisión, sino que también podría influir en la dinámica de competiciones nacionales e internacionales, buscando mejorar la competitividad de los clubes colombianos a nivel global.
Desde la Dimayor, el presidente Zuluaga ha manifestado la apertura de un espacio para discutir métodos que propongan una redistribución más justa de los ingresos. Esto se presenta como una oportunidad para que los clubes dialoguen y lleguen a un acuerdo que beneficie a todas las partes involucradas, fomentando un ambiente de cooperación y mejoras sustanciales en el fútbol colombiano.
Este toque de atención por parte de los clubes históricos podría ser el catalizador necesario para un cambio positivo, abriendo las puertas a una reestructuración que no solo beneficie a las entidades más reconocidas, sino también que potencie el desarrollo de los clubes menores, ampliando así el impacto del fútbol en el país a todos los niveles.
A medida que se acerque la fecha límite de finalización del contrato, será crucial para la Dimayor reaccionar de manera apropiada y encontrar un equilibrio que permita avanzar sin perder de vista los intereses de todos los clubes. La contienda sobre el manejo de derechos de televisión es solo una faceta más de los desafíos que enfrenta el fútbol colombiano en sus esfuerzos por prosperar en el competitivo ámbito del deporte.
















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