Lo que comenzó como un problema de trámites se ha transformado en una emergencia de bienestar. Según cifras de la Superintendencia Nacional de Salud, entre enero y junio de 2025 los colombianos radicaron 978.177 quejas (PQRS) por demoras en atención y entrega de medicamentos, marcando un hito histórico de desatención en el sistema.
Para Leonardo Soto Suárez, docente de Administración en Salud de Areandina, estas demoras han dejado de ser fallas administrativas para convertirse en un riesgo directo contra la vida. «Cuando una EPS demora semanas en autorizar un procedimiento, no solo está incumpliendo la ley, está comprometiendo la salud y la vida del usuario», advierte el experto.
¿Por qué está fallando el sistema?
El colapso responde a una mezcla de factores estructurales y prácticas burocráticas que asfixian al paciente:
- Sobrecarga operativa: Un volumen de solicitudes que supera la capacidad de médicos y administrativos.
- Trámites prohibidos: Exigencia de autorizaciones repetidas para servicios que ya están incluidos en el plan de beneficios.
- Falta de especialistas: Cuellos de botella en la asignación de citas con expertos.
Guía de acción: ¿Cómo exigir respuesta inmediata?
Ante el silencio administrativo, los ciudadanos no deben esperar pasivamente. El experto de Areandina recomienda escalar los reclamos mediante tres vías efectivas:
- Derecho de Petición y Supersalud: Radicar ambos simultáneamente genera doble presión sobre la entidad.
- Concepto del médico tratante: Si el especialista certifica la urgencia, el concepto tiene peso jurídico y obliga a la EPS a actuar con celeridad.
- Apoyo institucional: Acudir a la Defensoría del Pueblo o Personerías Municipales para recibir asesoría gratuita en la interposición de tutelas.
Esta crisis de atención se suma a otros retos de salud pública en el país, como el esfuerzo en ciudades como Cúcuta por mantener bajo control enfermedades como la lepra, donde la detección temprana es la única barrera contra la discapacidad.
















Discussion about this post