Lo que antes era una simple costumbre para refrescar el aliento se ha transformado en una herramienta de bienestar cotidiano. En el marco del Día Mundial del Chicle, nuevos estudios revelan que los consumidores colombianos ven hoy en la goma de mascar un compañero esencial para despejar la mente y romper la monotonía en medio del tráfico, el estudio o las largas jornadas laborales.
Según datos recientes de Kantar, el perfil del consumidor ha evolucionado hacia la búsqueda de experiencias sensoriales más intensas. Los jóvenes de entre 16 y 35 años lideran esta tendencia, priorizando atributos como la durabilidad del sabor, la frescura extrema y texturas que varían entre lo crocante y lo suave. Este cambio ha impulsado a la industria a diversificar su portafolio con formatos que se adaptan a cada bolsillo y escritorio.
Stefany Duque, líder de marketing de la categoría de Gomas de Mascar y Dulces de Mondelēz International, explica este fenómeno cultural:
“El chicle se ha convertido en una forma sencilla de romper la rutina, cambiar el ánimo o tomarse un respiro durante el día. Aunque las marcas más conocidas mantienen una fuerte presencia, el reto está en mantener la conexión con los consumidores desde lo cultural y sus intereses profundos”.
El estudio también destaca la accesibilidad del producto como un factor clave de éxito. El chicle sigue siendo un artículo de compra por impulso, con una presencia masiva en bodegas, quioscos y tiendas de barrio, lo que refuerza su carácter cotidiano y cercano. Con marcas icónicas como Trident liderando el mercado, la goma de mascar confirma su vigencia en 2026, no como una moda pasajera, sino como un hábito funcional que refresca los diferentes momentos del día del colombiano.
















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