El impacto del consumo de comida almacenada, calentada y consumida en recipientes plásticos sobre el funcionamiento cerebral y la salud mental es motivo de preocupación. El reporte Rapid Report 2025: Plastics and Mind Health, desarrollado por la organización de investigación Sapien Labs, ha explorado esta relación tras recientes hallazgos científicos que detectaron microplásticos en el cerebro humano.
El estudio analizó los datos de 273.735 personas de 130 países que participaron en la evaluación global del Mind Health Quotient (MHQ), un indicador que mide 47 aspectos de la salud mental y el bienestar psicológico. Los resultados son contundentes: a mayor frecuencia de consumo de alimentos en recipientes plásticos, menor es el puntaje de salud mental, una tendencia que se agudiza cuando se trata de alimentos calientes.Deterioro Mental en Cifras Colombianas
En Colombia, los resultados del estudio replican la tendencia global basándose en la escala MHQ. El análisis de Sapien Labs muestra una caída significativa en el promedio de salud mental (MHQ) a medida que aumenta la frecuencia del consumo en plástico:
- Rara vez o Nunca: Puntaje promedio de salud mental (MHQ) de 93,5 puntos.
- Pocas veces al mes: Puntaje promedio desciende a 88,1 puntos.
- Varias veces por semana: Puntaje registra 80,7 puntos.
- Todos los días: El MHQ promedio se reduce a 65,4 puntos, una caída significativa en el bienestar mental.
Además, en el caso específico de comer comida caliente en envases plásticos, cerca del 19% de quienes rara vez o nunca lo hacen presenta síntomas de afectación en su salud mental, porcentaje que crece progresivamente con el aumento de la frecuencia.Un Factor de Riesgo Independiente
El informe de Sapien Labs es considerado una primera evidencia global de que el consumo frecuente de alimentos en recipientes plásticos se asocia a un deterioro progresivo de la salud mental. Un dato crucial es que esta relación se mantiene incluso en personas con dietas saludables o libres de ultraprocesados, lo que sugiere que el uso del plástico, por sí mismo, tiene un papel independiente en el bienestar psicológico.
El impacto de los microplásticos es generalizado y afecta a todas las áreas del funcionamiento mental, desde la capacidad cognitiva, la motivación, el equilibrio emocional, la conexión mente-cuerpo y las relaciones sociales. Los investigadores señalan que el efecto sigue siendo difuso, posiblemente ligado a la presencia directa de microplásticos en el cerebro y su interferencia con los procesos celulares.«Alrededor de la mitad de la población mundial moderna consume alimentos calientes en recipientes plásticos cada semana, una frecuencia suficiente para generar una preocupación real sobre su impacto en la salud mental», advierte Tara Thiagarajan, Ph.D., fundadora y científica en jefe de Sapien Labs.
La científica añade que, si bien se requiere más investigación para comprender plenamente cómo los microplásticos afectan al cerebro, estos hallazgos representan una razón fundamental para reducir el consumo de alimentos y bebidas en envases de este material.Recomendaciones Clave
Para prevenir posibles daños a la salud mental asociados al uso de plásticos, el informe sugiere:
- Evitar calentar comida en recipientes plásticos.
- Reducir el uso de envases desechables.
- Optar por materiales más seguros para almacenar y consumir alimentos, como el vidrio o el acero inoxidable.
















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