Bogotá, 21 de junio de 2025. En medio del debate nacional sobre las propuestas del Gobierno en torno a una posible Asamblea Nacional Constituyente, el ministro del Interior, Armando Benedetti, salió al paso de las críticas y aclaró que no se está buscando modificar la Constitución de 1991 durante el actual mandato del presidente Gustavo Petro.
Según explicó el ministro, la iniciativa que ha llamado “la octava papeleta” busca que el pueblo colombiano tenga un espacio de expresión en las urnas, pero no para una reforma inmediata, sino como un mandato popular que oriente al próximo gobierno hacia la convocatoria de una Asamblea Constituyente.
“Esa papeleta no es para convocar una Constituyente ahora ni para el gobierno Petro. Es una manera de expresar el malestar actual, un descontento que no encuentra solución dentro de la Constitución del 91. El próximo gobierno, si así lo ordena el pueblo, deberá asumir ese mandato”, afirmó Benedetti en declaraciones ofrecidas en la Casa de Nariño.
“Una respuesta política al descontento social”
El jefe de la cartera política enfatizó que la iniciativa no representa una intención de prolongar el mandato del presidente Petro ni de alterar el equilibrio de poderes. “El que diga que Petro se quiere quedar en el poder está mintiendo. Eso es hacer show, salir en televisión. El presidente lo dejó claro en su trino: si hay constituyente, será para el próximo gobierno, no para este”, sostuvo.
Benedetti también recordó que en la historia reciente del país la figura de una papeleta ha sido clave para transformaciones estructurales. “Yo la denomino la octava papeleta, como la que impulsó la Constitución del 91. Queremos que el pueblo se pronuncie de manera clara sobre su inconformidad con la realidad actual, y que eso abra la puerta a una nueva Carta Política que recoja las necesidades del siglo XXI”, explicó.
¿Cuándo sería la votación?
El ministro sugirió que esta papeleta podría incluirse en las elecciones legislativas de marzo de 2026, sin necesidad de una ley ordinaria en el Congreso, como se requeriría para una convocatoria directa a Asamblea Constituyente.
“El pueblo simplemente manifestará si considera que se necesita una nueva Constitución. Esa expresión popular sería un mandato moral y político para el próximo presidente. No estamos tramitando ni vamos a tramitar una ley para convocarla ahora”, enfatizó.
¿Qué temas abordaría una nueva Constitución?
De acuerdo con Benedetti, los puntos que deberían estar sobre la mesa en una eventual Asamblea Constituyente son amplios y urgentes: reforma a los derechos laborales, al sistema de salud, pensiones, representación ciudadana, mecanismos de participación y el tratamiento del conflicto armado y la paz territorial.
“Hay muchos temas que quedaron cortos en la Constitución del 91. El sistema de salud, por ejemplo, está colapsado. Los mecanismos de participación ciudadana están cerrados. La voz del pueblo no tiene cómo expresarse efectivamente. Esa nueva Constitución debe construir un nuevo pacto social”, afirmó.
Petro no sería presidente ni constituyente
En respuesta a quienes acusan al presidente de querer perpetuarse en el poder, el ministro fue tajante: “El presidente Petro no será parte de una Asamblea Constituyente. Ni como presidente ni como constituyente. Su mandato termina y no busca extenderlo. El que diga lo contrario está desinformando”.
Benedetti reiteró que la medida busca ofrecer un canal institucional para que el descontento social se transforme en una ruta política clara para las generaciones futuras. “Este país necesita más democracia, no menos. Y eso pasa por escuchar al pueblo”, sentenció.
Derogación del decreto de consulta
Por otro lado, el ministro informó que ya está listo el decreto para derogar la consulta popular inicialmente propuesta. “Ya eso está listo, solo falta definir el mejor momento para su derogación. La discusión jurídica sobre la validez del decreto sigue en pie, pero es evidente que con la aprobación de la reforma laboral, esa consulta perdió razón de ser”.
Conclusión
La propuesta del Gobierno, según Benedetti, busca abrir la discusión nacional hacia un nuevo pacto social sin alterar el orden institucional actual. Una “octava papeleta” que refleje el sentir del pueblo colombiano en las urnas y que sirva como mandato para una eventual Asamblea Nacional Constituyente que se convoque únicamente si así lo exige la ciudadanía en las elecciones de 2026.
















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