Más de 50 lideresas y activistas feministas de todo el país se dieron cita en Bogotá durante dos días para compartir experiencias, reflexionar sobre el camino recorrido y construir colectivamente una hoja de ruta que impulse los derechos de las mujeres hacia el futuro. El encuentro se enmarcó en la conmemoración de los 30 años de la Plataforma de Acción de Beijing, un documento histórico firmado en 1995 que trazó una ruta global por la equidad.
El evento, organizado por ONU Mujeres con el apoyo de la Embajada de Suecia, se convirtió en un espacio clave para tender puentes entre generaciones y renovar compromisos frente a los desafíos emergentes que enfrentan las mujeres en Colombia y el mundo. Participaron desde mujeres que asistieron a la histórica Conferencia de Beijing en 1995 hasta jóvenes lideresas que hoy abogan por los derechos en sus territorios.
Beijing como punto de partida, no como meta
Para Beatriz Quintero, referente del movimiento feminista en Colombia, “Beijing fue un parteaguas: después de ese momento, la igualdad se convirtió en política pública, no solo en una demanda de mujeres”. Pero también recordó que los avances no han sido lineales y que muchas conquistas aún están bajo amenaza.
Camila Moreno Gil, lideresa joven, destacó que “las luchas locales son las que han dado vida al espíritu de Beijing”, y subrayó la necesidad de vincular los compromisos internacionales con las realidades territoriales.
Retos del presente: del cuidado a la justicia climática
El diálogo se estructuró en torno a cinco ejes temáticos clave: participación política, eliminación de violencias, empoderamiento económico, justicia climática y paz con enfoque de género. En todos, las participantes identificaron obstáculos persistentes y nuevas formas de desigualdad.
Sofía Aragonez, activista ambiental, enfatizó que “no basta con hablar de medio ambiente; hay que proteger a las mujeres que lo defienden”. Propuso, además, incluir la educación ambiental con enfoque ancestral y territorial.
Por su parte, Ita María, de la revista Volcánicas, abordó el trabajo de cuidado y la autonomía económica, exigiendo que se reconozcan y redistribuyan las labores no remuneradas: “La conciliación no puede seguir recayendo solo en las mujeres”.
Feminismo en movimiento: más articulación, menos fragmentación
Uno de los llamados más recurrentes fue a evitar la fragmentación del movimiento. “No podemos dividirnos por temas. La lucha por la equidad debe ser integral y colectiva”, afirmó Laura Castro, activista por los derechos de las mujeres.
También se alertó sobre los discursos antiderechos y el debilitamiento institucional que enfrentan hoy muchas causas feministas. “El feminismo ha avanzado, pero sigue siendo marginal en muchos espacios de decisión”, señaló Beatriz Quintero, quien instó a fortalecer la comunicación del movimiento para acercarse a una sociedad aún reacia a abrazar estos cambios.
Un camino posible y urgente
El cierre del evento dejó un mensaje optimista, pero también contundente: la igualdad de género no puede seguir esperando. “No podemos darnos el lujo de otros 30 años sin transformaciones profundas”, declaró Bibiana Aido Almagro, representante de ONU Mujeres en Colombia.
Producto del encuentro, se redactará una hoja de ruta colectiva que conecte las aspiraciones de Beijing con los desafíos actuales desde una mirada interseccional y territorial. Porque, como coincidieron muchas voces, la igualdad no es una utopía, es una necesidad urgente y una posibilidad real si se trabaja unidas.
















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