La ciudad de Cúcuta despide con gratitud y profunda tristeza a quien por seis años fue guía espiritual, líder social y pastor incansable en tiempos de desafíos humanitarios en frontera.
San José de Cúcuta, 2 de junio de 2025 – La Iglesia católica en Colombia y especialmente en Cúcuta llora la partida de monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, quien falleció este domingo 1 de junio a las 11:55 p. m., tras varios meses con un delicado estado de salud. Su deceso fue confirmado por el Obispado Castrense de Colombia, jurisdicción donde ejercía como obispo desde 2021.
Monseñor Ochoa es especialmente recordado en nuestra ciudad por su labor como obispo de la Diócesis de Cúcuta, donde sirvió desde agosto de 2015 hasta enero de 2021. Durante este período, lideró con firmeza y sensibilidad pastoral uno de los momentos más complejos en la historia reciente de la región: la crisis migratoria derivada del éxodo venezolano. En su paso por la ciudad fronteriza, dejó una huella imborrable por su acompañamiento a los más necesitados, la defensa de los derechos humanos y su compromiso con la justicia social.
“Con luto de Iglesia y dolor de patria, el Obispado Castrense de Colombia informa con profunda tristeza el fallecimiento de nuestro obispo y pastor monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid”, expresó la institución mediante un comunicado oficial.
Nacido en Bello, Antioquia, el 18 de octubre de 1962, Víctor Manuel Ochoa estudió en el Seminario Conciliar de Medellín y se doctoró en Filosofía en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino (Angelicum) de Roma. Fue ordenado sacerdote por San Juan Pablo II en 1986, en una ceremonia histórica durante la visita del papa a Colombia.
Antes de llegar a Cúcuta, fue obispo auxiliar de Medellín y luego obispo de Málaga-Soatá. El papa Francisco lo designó como obispo de la Diócesis de Cúcuta el 24 de julio de 2015, y tomó posesión canónica el 15 de agosto del mismo año. Desde el 30 de enero de 2021, se desempeñaba como obispo castrense de Colombia, brindando guía espiritual a las Fuerzas Armadas y de Policía.
Desde la Conferencia Episcopal de Colombia, así como desde instituciones civiles y eclesiásticas, se han elevado mensajes de condolencia y reconocimiento a su legado.
Una vida dedicada al servicio
Monseñor Ochoa será recordado por su amor a la formación sacerdotal, su promoción incansable de la caridad, y su cercanía con comunidades vulnerables. Durante su paso por Cúcuta, fortaleció la presencia de la Iglesia en los sectores populares, promovió proyectos sociales en la frontera y lideró respuestas humanitarias desde la Casa de Paso “Divina Providencia” para la población migrante.
Hoy, la comunidad católica de Norte de Santander le rinde homenaje a un pastor que no solo guio con palabra, sino también con ejemplo.
















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