La generación millennial —nacida entre 1981 y 1996— ya se acerca a los 40 años o incluso los supera. Sin embargo, su camino hacia la vejez está lejos de ser el de generaciones anteriores. En un país como Colombia, que experimenta una acelerada transición demográfica, los desafíos para envejecer dignamente crecen y muchos se preguntan: ¿están las nuevas generaciones preparadas para afrontar esta etapa?
De acuerdo con el Banco de la República, se estima que para 2070, el 32 % de la población colombiana tendrá más de 60 años, mientras que apenas un 25,5 % de los actuales adultos mayores cuenta con pensión. Esta brecha amenaza con extenderse a los millennials, cuya vida adulta ha estado marcada por la inestabilidad económica, el desempleo, las crisis globales y la falta de oportunidades estructurales.
Una adultez que se construye en la incertidumbre
Joaquín Mateu Mollá, director de la Maestría Oficial en Gerontología y Atención Centrada en la Persona de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), señala que es un error juzgar a esta generación desde estereotipos edadistas. “Los millennials no son perezosos ni apáticos. Han vivido una adultez atravesada por cambios históricos drásticos como pandemias, guerras y la digitalización acelerada. Entender su realidad permite evitar tensiones intergeneracionales innecesarias”.
Los millennials han retrasado hitos tradicionales como la compra de vivienda, el matrimonio o la maternidad/paternidad. Las razones no son solo culturales: el alto costo de vida, la falta de estabilidad laboral y la precarización del empleo han limitado su capacidad de proyectar un futuro financiero estable.
Redes sociales, ansiedad y vínculos frágiles
A estos factores se suma el impacto de la hiperconectividad. Las redes sociales han reconfigurado los vínculos afectivos, fomentando la comparación constante, la validación inmediata y una presión social silenciosa que afecta la salud mental.
“La ansiedad, la frustración y la dificultad para establecer relaciones sólidas son síntomas de una generación sometida a un entorno social y económico volátil. No es un defecto generacional, es una respuesta a la realidad que les ha tocado vivir”, explica Mateu Mollá.
Nuevos valores, nuevas formas de envejecer
Lejos de replicar los patrones de sus padres o abuelos, los millennials están redefiniendo su forma de vivir… y de envejecer. Valoran la flexibilidad laboral, el propósito personal, la salud mental y la libertad financiera por encima de la acumulación material.
“La falta de referentes los obliga a construir sus propios caminos”, señala el experto. “Por eso invierten en educación continua, habilidades digitales y experiencias que les den resiliencia frente a la incertidumbre”.
Sin embargo, esta reconfiguración también tiene sus riesgos. El desapego material y la búsqueda de autonomía pueden no ser suficientes para afrontar una vejez sin redes de apoyo sólidas, ni un sistema pensional funcional.
Un país que también debe prepararse
La pregunta de fondo no es solo si los millennials están preparados para envejecer, sino si Colombia lo está. Sin una reforma estructural del sistema pensional, con un mercado laboral inestable y una débil cobertura en salud mental, millones de personas podrían llegar a la vejez en condiciones de vulnerabilidad.
“El reto es colectivo”, concluye Mateu Mollá. “Los millennials son una generación que, pese a todo, plantea nuevas formas de ver la vida, desafía viejos esquemas y exige un entorno más justo y sostenible para todos”.
















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