El pasado 9 de junio, el coronel Óscar Dávila de la Policía Nacional de Colombia se quitó la vida con un disparo en la sien dentro de su propio coche en Bogotá. El oficial era el jefe de la oficina de seguridad anticipativa de la Presidencia, ubicada en el piso 13 del edificio de la Dian, y estaba involucrado en el escándalo de las interceptaciones ilegales a la niñera de la exjefe de gabinete del presidente Gustavo Petro, Laura Sarabia.
Según el presidente Petro, el coronel Dávila se suicidó por presiones y amenazas que recibió tras el estallido del caso, que también provocó la renuncia de Sarabia y la salida del embajador Armando Benedetti. El mandatario afirmó que el coronel era el encargado de asegurar los sitios donde él debía ir en cumplimiento de sus agendas y que no tenía ningún tipo de aparatos de interceptación en su oficina.
La Fiscalía General de la Nación confirmó que se trató de un suicidio y reveló que el hecho ocurrió alrededor de las 5:30 p.m., cuando el coronel mandó a su conductor a comprar una botella de agua y aprovechó para dispararse con la pistola que había dejado en el asiento. El conductor fue testigo del hecho y dio aviso a la esposa del oficial, quien llegó al lugar junto con otros familiares y policías.
El coronel Dávila había enviado una carta a la Fiscalía el día anterior a su muerte, en la que se ponía a disposición para colaborar con la investigación y reiteraba su interés por la correcta administración de justicia. Sin embargo, nunca fue citado ni interrogado por el ente acusador.
El caso de las chuzadas a la niñera Marelbys Meza se originó cuando Laura Sarabia denunció la pérdida de un maletín con varios miles de dólares en su casa. La niñera y otra empleada doméstica fueron sometidas a un polígrafo en la oficina del coronel Dávila y sus teléfonos fueron intervenidos ilegalmente bajo una orden judicial falsa que las vinculaba al Clan del Golfo. El abogado penalista Miguel Ángel del Río, defensor del policía investigador que solicitó la orden judicial, ha señalado a la Fiscalía de haber plantado la información para lograr la chuzada ilegal.
La muerte del coronel Dávila ha generado conmoción en el país y ha puesto en evidencia las irregularidades y presiones que rodean el caso de las chuzadas, que sigue siendo objeto de investigación por parte de las autoridades competentes.
















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