Las barreras de comunicación y la falta de entornos adaptados siguen siendo los principales obstáculos para que la infancia con capacidades diversas ejerza plenamente sus derechos. En el departamento de Santander, más de 2.900 niñas y niños entre los 6 y 14 años viven con algún tipo de discapacidad, enfrentando a diario un sistema social y pedagógico que limita su acceso a espacios seguros, recreativos y comunitarios.
Ante esta alarmante realidad, World Vision Colombia anunció de forma oficial la puesta en marcha de un proceso especializado de formación en lengua de señas, dirigido de manera directa a las redes de voluntarias comunitarias que operan en el municipio de Piedecuesta.
El proyecto de capacitación técnica y social, que se ejecuta durante este mes, se consolida gracias a una alianza estratégica e institucional con la Secretaría de Desarrollo Social y la Oficina de Discapacidad de Piedecuesta. El propósito central de la iniciativa consiste en robustecer las competencias de liderazgo de las tutoras barriales, ofreciéndoles herramientas inclusivas para transformar los entornos donde se desenvuelven los menores en condición de discapacidad auditiva y cognitiva.
Cifras del DANE: una radiografía de la exclusión educativa
La urgencia de estas intervenciones territoriales está respaldada por los últimos indicadores demográficos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). De acuerdo con la entidad, las personas con discapacidad en Colombia continúan rezagadas en las métricas de equidad y desarrollo social.
El dato más preocupante revela que el 16,2% de las personas con discapacidad en el país no cuenta con ningún nivel educativo formal, una cifra dramática si se compara con el 2,6% que registra la población sin discapacidad. Esta asimetría estadística pone de manifiesto las severas fallas en el acceso, la permanencia y la infraestructura de los planteles educativos tradicionales en las regiones.
Inclusión real dentro de las ‘Escuelitas de Paz’
Actualmente, cerca de 1.400 niñas y niños asisten de forma activa a las Escuelitas de Paz de World Vision en Piedecuesta, espacios protectores enfocados en el aprendizaje lúdico, la resolución pacífica de conflictos y el fortalecimiento de habilidades socioemocionales para la vida. Dentro de este universo de participantes, alrededor de 90 menores presentan algún tipo de discapacidad, un factor demográfico que impulsó la creación inmediata de este ciclo de formación en bilingüismo y lenguaje de señas.
“El aprendizaje de la lengua de señas no solo nos permite comunicarnos mejor en el día a día, sino reconocer, validar y promover el derecho fundamental de niñas y niños a participar plenamente en sus comunidades. Nuestra meta institucional es clara: queremos que ningún niño o niña se sienta excluido o invisible dentro de estos espacios debido a barreras de comunicación que la misma sociedad puede derribar”, argumentó Wilson Camacho, gerente territorial de World Vision Colombia.
Capacidad instalada bajo políticas públicas
La pertinencia del programa se alinea de forma directa con las metas de la Política Pública de Primera Infancia, Infancia y Adolescencia de Santander 2023–2032, la cual tiene censados a 2.908 menores con discapacidad en el rango de los 6 a los 14 años, exigiendo a los actores de la cooperación internacional el diseño de estrategias descentralizadas de inclusión.
Más allá de beneficiar a las coordinadoras de las Escuelitas de Paz, el taller busca dejar una capacidad instalada permanente en los barrios de Piedecuesta. Con esto, la organización humanitaria asegura que tanto los niños afiliados a sus programas como la infancia en general de las comunas del municipio puedan acceder a espacios de socialización seguros, empáticos, libres de discriminación y técnicamente adaptados a sus necesidades de expresión.














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