Una pedrada que rompió el cristal de la ventana de la casa de la familia Quintero Lozano, arrojada por unos vecinos desde unos 10 metros en la otra acera de la calle, hacia las 3 de madrugada del sábado 9 de febrero, los hizo brincar de su cama y buscar afanosamente en la oscuridad a su hijo Sebastián, pero al querer huir se espantaron; la sala de su casa ya no existía. Dicen que el estruendo del agua es impresionante dado que arrastra cantidad de escombros, y no habían salido de la vivienda porque no tienen para dónde, pero nunca se imaginaron la proporción de los daños.
Una vez más Emel Quintero y Norexy Lozano, (47 y 36 años) provenientes del Cesar hace siete años, con su pequeño Sebastían (7), así como Yesid Quintero (24), son víctimas de las aguas lluvias, como hace dos años cuando les arrasó una tienda causándoles daños estimados en $17 millones; la diferencia es que ahora, dicen los afectados, obedece a la lentitud de las obras que adelantan desde hace tres meses Aguas Kpital Cúcuta y la Alcaldía de Cúcuta para canalizar las aguas que bajan desde Torcoroma.
La casa de los Quintero Lozano, a unos 90 metros en la subida de la Chiveras, calle cero, hacia Torcoroma y San Martín, ciudadela de la Libertad, fue la más afectada por las fuertes lluvias, porque el gran caudal se salió de la zanja excavada para el canal, ancho de media vía por mas dos metros de profundidad. Varias casas del sector están en peligro, como la de Mario García que denota grandes grietas en pisos y paredes, en cuyo frente la excavación supera los seis metros de profundidad con el desconcierto que en mas de tres oportunidades conectan y desconectan la tubería y de nuevo excavan; el servicio de agua quedó suspendido porque desapareció la tubería.
Hacia las 9 y 30 de la mañana, por fin aparecieron los funcionados de Aguas Kpital Cúcuta y la Alcaldía de Cúcuta, pero ninguno se hizo responsable de los daños a la vivienda, la una dice que es responsabilidad de la otra; aunque a Emiro Quintero lo citaron para el lunes 11 en las oficina de desastres para incluirlo en la lista de beneficiarios de arriendos mientras definen quién repara la vivienda.
Emel se declara en alerta, porque a raíz de los daños de su negocio en 2010 se endeudó por $15 millones, pero la situación económica que afecta la región no le ha permitido cancelar la hipoteca; por el contrario, hay que sumarle $12 millones y medio que debe de intereses. Peor ahora cuando casi media casa quedó fuertemente afectada y hasta su triciclo para movilizar la gasolina está sepultado bajo las cepas. “No tengo dinero sino deudas, pero de alguna manera conseguiré un abogado que haga valer mis derechos en la reunión del lunes” concluye Quintero.
Los vecinos del sector, indican que de nada les sirvió decirles a los ingenieros de San Simón, que el puente tipo box culvert construido el año pasado en la Vía a Ureña con chiveras, era insuficiente y por ello de nuevo están derruyéndolo.
Fuente: Liga de consumidores cucuta














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