Hoy despedimos a nuestro héroe James Antonio Morales Curico, quienes tuvieron el honor de conocerlo, a pesar que la vida lo separó al colocarlo en un camino diferente, fue un hombre de honor. Se distinguió como una persona decidida y de enorme Fe, cuyas convicciones iban más allá de conveniencias y coyunturas.
Fue un policía intachable, tropero de carácter, digno heredero de los invencibles espartanos o de los centuriones romanos que ascendieron hasta llegar a la cumbre de su institución, rodeados por el respeto y el afecto de sus conciudadanos.

Nuestro héroe se entregó en cuerpo y alma a la defensa de la Patria y a la salvaguarda de nuestra democracia.
Pasó a la historia como un Policía impecable; ojalá que las nuevas generaciones de nuestras Fuerzas Militares lo tengan como referente.

Seguir los pasos de nuestro héroe es el mejor homenaje que la Policía de Norte de Santander pueda hacerle a este inmenso luchador, varón justo que dejó huella sin estridencias, fiel a una manera de entender la realidad que tuvo en la coherencia su mayor atributo.
Su legado se refleja en las más de 50 condecoraciones que recibió en 11 años de carrera, dentro de las cuales se destacan sus medallas de servicios distinguidos, distinción que la Policía otorga a los mejores uniformados por resultados contundentes en la lucha contra el crimen.
















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