Los 11 meses del cierre de la frontera con Colombia se han hecho sentir en Ureña. La escasez de medicinas y alimentos y la falta de materia prima obligaron a cientos de mujeres a organizarse para ir a Cúcuta a comprar productos básicos. Aun atravesando kilómetros de distancia y cambiando los bolívares a otra divisa, sale más barato adquirir los bienes en el país vecino que a los revendedores “bachaqueros”. La situación, aseguró el alcalde de Ureña, Alejandro García, ha causado el cierre más de 3 mil empresas.
“La gente está desesperada por comida y medicamentos. Más de 3 mil industrias ya cerraron y hay otras que sostienen nóminas sin poder producir“, aseguró el alcalde del municipio fronterizo.
Anteriormente, los empresarios tenían algo de suerte: Frente a la falta de materia prima, solo hacía falta cruzar a Cúcuta para abastecerse. Ahora, con la frontera cerrada, las posibilidades de subsistir se disiparon. Pese a que hay trochas y “caminos verdes” para llegar a la ciudad vecina, el traslado por esa vía aumenta los costos de los productos finales.
Rosmira Rodríguez, una madre de 40 años, cruzó la frontera el pasado martes porque ya no conseguía nada que comer en Ureña. Antes de pagar los productos a los revendedores, prefirió unirse al batallón de otras cientos de mujeres para cruzar el puente internacional Francisco de Paula Santander. Al otro lado de la zona fronteriza donde reside, compró café, arroz, jabón, champú, toallas sanitarias, papel higiénico, aceite y pasta de dientes.
“Desde hace unos cuatro meses, uno ve que lo poco que se consigue, se consigue carísimo. Si llega algo a los supermercados, las colas son de un día para otro”, dijo Rodríguez.
Mientras que un kilo de azúcar puede salir en 2.300 bolívares comprado a los“bachaqueros”; en Cúcuta, un paquete de dos kilos y medio se oferta en unos 3.500 bolívares. “Sale mucho más económico comprar allá”, expresó una de las mujeres que cruzó el puente este martes.
Rodríguez también ha visto cómo no solo ha cada vez hay menos comida en el municipio donde reside, sino también menos negocios. “En la Zona Industrial ya no queda nada, la mayoría de las fábricas cerraron”, dijo, “de alrededor de 50 panaderías que hay aquí en Ureña, unas 20 siguen abiertas; otras trabajan intermitentemente”.
Este miércoles, el director de Seguridad Ciudadana de la Gobernación tachirense, Ramón Cabeza, informó que durante la movilización y por forcejeos con funcionarios de los cuerpos castrenses, cinco personas fueron detenidas el martes y puestas en libertad hoy. “No hay ningún ánimo del Gobierno del Táchira ni de organismos de seguridad para generar algún tipo de confrontación contra la ciudadanía”, dijo el funcionario durante una declaración a los medios locales.















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