La camioneta de la UNP en la que se movilizaban fue emboscada con ráfagas de fusil en la vereda Oropoma. Entre las víctimas se encuentra Freiman David Velásquez, un joven referente de los liderazgos campesinos de la región, tres de sus compañeros de ASUNCAT y dos protectores de la vida. La Gobernación y el Consejo Departamental de Paz exigen justicia y garantías humanitarias urgentes.
Cúcuta, Norte de Santander. 20 de mayo de 2026. Un profundo dolor, mezclado con indignación y temor, recorre los caminos del Catatumbo tras confirmarse una de las agresiones más devastadoras contra los liderazgos sociales de la región en los últimos años. Seis personas fueron asesinadas con armas de largo alcance en un ataque armado perpetrado este martes 19 de mayo en la vereda Oropoma, zona rural del municipio de Ábrego, sobre el corredor vial que conecta con Ocaña.
Las víctimas mortales de este crimen múltiple, que representa una flagrante violación al Derecho Internacional Humanitario (DIH), integraban un núcleo de representación comunitaria y protección estatal: dos reconocidos líderes sociales, dos colaboradoras de su entorno asociativo y dos escoltas adscritos a la Unidad Nacional de Protección (UNP).
Las vidas que apagó el conflicto
El ataque segó la vida de jóvenes y defensores que habían dedicado sus esfuerzos a la transformación de un territorio históricamente golpeado por el abandono y la violencia. Las identidades de las víctimas fueron confirmadas por las autoridades de salud, la Fuerza Pública y sus propias organizaciones:
- Freiman David Velásquez Benítez: Nacido en el municipio de Teorama, era un líder social de profundas convicciones. Formaba parte activa de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (ASUNCAT) y militaba en la Unión Patriótica (UP). Su impacto en el territorio era notable; se había desempeñado con arraigo como presidente del Consejo Departamental de Juventudes de Norte de Santander entre 2024 y 2025, convirtiéndose en el puente entre las demandas de los jóvenes rurales y la institucionalidad.
- Iván Stiven Camacho Castillo: Defensor de derechos humanos e integrante orgánico de ASUNCAT, quien caminaba los territorios promoviendo la sustitución y el fortalecimiento comunitario.
- Mayerlis Joselin Hernández Ramírez y Yidi Smith Velásquez Benítez: Ambas jóvenes estaban afiliadas y fuertemente vinculadas a las dinámicas de desarrollo social desarrolladas por ASUNCAT en el nororiente del departamento.
- Robinson Carvajalino Gómez y Sebastián Murillo Flórez: Profesionales de la seguridad y escoltas de la UNP, encargados de resguardar el esquema de protección del líder comunitario y quienes perdieron la vida cumpliendo con el deber ético de cuidar a otros.
La emboscada en Oropoma
De acuerdo con los reportes preliminares de la Policía Nacional y testimonios recopilados en la zona, el grupo de personas se desplazaba en una camioneta blindada oficial asignada por la UNP. Al pasar por el punto conocido como la vereda Oropoma, en jurisdicción de Ábrego, fueron interceptados por hombres fuertemente armados que se ocultaban a los costados de la vía.
Los atacantes abrieron fuego de manera indiscriminada y en repetidas ocasiones utilizando fusiles de alta potencia. La violencia del impacto traspasó las barreras de seguridad del vehículo, provocando la muerte instantánea de los seis ocupantes. Los cuerpos y el automotor fueron hallados por transportadores que transitaban por esta importante arteria vial, quienes dieron inmediato aviso a los organismos de socorro y a las autoridades policiales.
Dolor y enérgico rechazo institucional
La respuesta de los estamentos regionales ha sido de absoluta conmoción. La Gobernación de Norte de Santander, en cabeza del mandatario regional William Villamizar Laguado y todo su gabinete, emitió un comunicado público expresando su más sentido pésame y solidaridad con las familias de las víctimas, con ASUNCAT y con la UNP.
«Condenamos con total vehemencia este asesinato. Su dolor es el dolor de todo un departamento que anhela la paz. Hacemos un llamado urgente al respeto por la vida y al DIH, a que se abran todas las posibilidades de un diálogo territorial que nos permita de una vez por todas detener el derramamiento de sangre», enfatizó el despacho del gobernador William Villamizar, ratificando la consigna de hacer de Norte un «territorio de paz».
Por su parte, el Comité Ejecutivo del Consejo Departamental de Paz, reunido de urgencia este miércoles 20 de mayo en la capital del departamento, catalogó el hecho como una afrenta directa a los procesos comunitarios y de reconciliación que se tejen de forma autónoma en el Catatumbo.
«Desde el Consejo Departamental de Paz reconocemos la labor y compromiso social de Freimar David Velásquez en defensa de las comunidades campesinas y en el impulso de iniciativas orientadas a la transformación territorial. Exigimos a las autoridades competentes adelantar investigaciones prontas, rigurosas y transparentes que permitan identificar y judicializar a los responsables materiales e intelectuales de este crimen», reza el manifiesto de la entidad de paz.
Un SOS por las garantías humanitarias en el Catatumbo
Este lamentable suceso deja en evidencia la persistente vulnerabilidad en la que operan los líderes comunales en las zonas rurales del departamento. Las organizaciones sociales coinciden en que la protección no puede limitarse a la entrega de vehículos blindados o chalecos; requiere de una intervención integral del Estado que desarticule los factores de violencia y combata las economías ilícitas que financian a los grupos armados ilegales que se disputan el control de la cuenca del Catatumbo.
El Consejo de Paz cerró su pronunciamiento haciendo un llamado urgente a todos los actores del conflicto armado que hacen presencia en la provincia de Ocaña a desescalar las hostilidades contra la población civil, respetar los corredores humanitarios y persistir, a través del diálogo constructivo, en la búsqueda de una salida política negociada a la violencia que continúa enlutando a los hogares campesinos de la región.
















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