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Los smartphones han cambiado la perspectiva de cómo se percibe el mundo. No solo acercan a las personas, así estén ubicadas en dos polos distintos de la tierra, sino que se han convertido en herramientas de trabajo que se hacen infaltables para cualquier industria. Además del mundo corporativo tradicional, las artes han explorado los límites de su creatividad con estos dispositivos gracias a sus ventajas como instrumentos tecnológicos ya sea para fotografiar, filmar, editar o dibujar.
El trabajo los artistas se facilita gracias a los smartphones, en especial el de los cinematógrafos y directores de cine, que han logrado crear increíbles producciones con estos. Un ejemplo claro, fue el filme independiente Tangerine producido en 2015 por el director Sean Baker, que fue filmado con un iPhone 5S. Pero no son solo filmes independientes que han utilizado iPhones y smartphones para grabar; en 2012 el director de fotografía de The Avengers afirmó que se había usado un iPhone (Probablemente un iPhone 4) para grabar algunas escenas del éxito comercial de Marvel.
Latinoamérica no se ha quedado atrás en la filmación de producciones cinematográficas con iPhones, ya que en 2016 los directores mexicanos Santiago Arau y David Romero produjeron documentales sobre temáticas ambientales grabados con iPhones que fueron todo un éxito latinoamericano.
Lo interesante de estas herramientas es que se acercan a la calidad de las cámaras profesionales con las que se filman grandes producciones. Un ejemplo de esto es el iPhone 7 Plus que cuenta con doble cámara, un gran angular y un teleobjetivo. Siendo estas las principales características que los productores audiovisuales buscan para llevarle al público un trabajo impecable.
Además de ello, este dispositivo puede lograr profundidad en las fotografías con el Modo Retrato y grabar en 4k, formato en el que los realizadores audiovisuales hacen sus producciones.
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