Jorge Eliécer Martínez, corregidor de Ricaurte, recorrió los más de 20 kilómetros que separan a su localidad del casco urbano de Cúcuta, para contar cómo sucedió la última incursión de la Guardia Venezolana, que provocó un incendio forestal.
Detalló que al caserío que alberga una veintena de familias llegaron militares, ingresaron a la vereda Los Negros, regaron gasolina y prendieron fuego, que se extendió por más de siete horas y que amenazó con propagarse debido a la sequía que se presenta a nivel nacional como consecuencia del fenómeno de El Niño.
Según Martínez, esta clase de invasión se ha vuelto repetitiva en el corregimiento y ha ocasionado que los habitantes prefieran dejar la zona, lo que el pueblo esté por convertirse en un pueblo fantasma.
Manifestó que el corregimiento padece de sed, por la falta de agua potable que llegue a los hogares regularmente, al igual que de los servicios de salud, ya que el puesto que había fue cerrado hace muchos años.
















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