“Yo le tengo miedo a la muerte por lo desconocido. Tengo miedo a dejar compromisos sin cumplir o metas no logradas, si tienen que ver con la felicidad del ser humano y contra tantas injusticias vigentes en la tierra”. (Tirso Velez)
Diez años hace que, al atardecer del 4 de junio, unos enemigos de la paz y del cambio social, cegaron la vida de Tirso Velez. Hoy a pesar del aprecio y el recuerdo de quienes creían en su vocación de servicio y de paz, su muerte sigue impune. Comparto parte del poema: Tibú sueño de paz:
“Para que exploten bombas de pan y de juguetes
y corran nuestros niños entre escombros de besos.
Lancita… mi soldado… recuerda que Jacinto, el hijo de la vieja campesina,
se fue para la guerrilla buscando amaneceres, persiguiendo alboradas.
Que no regrese muerto, no le apagues su lámpara.
Porque la vieja espera pegada a su camándula
pidiéndole a las ánimas que no le pase nada” (Tirso Velez)













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