El Departamento Norte de Santander, infortunadamente, está localizado geográficamente en un sitio no privilegiado, pues la presencia de la cordillera oriental, en gran parte de su área, lo divide prácticamente en dos (2), posibilitando interconectar los Valles de Cúcuta y Hacaritama en Ocaña, pasando por el punto más prominente, el Alto del Pozo.
Obviamente la provincia de Pamplona, presenta también una topografía agreste, toda vez, que la distancia que separa a Cúcuta de la ciudad Mitrada, en unos setenta kilómetros aproximadamente, produce una diferencia de altura de más o menos 2000 m, manifestando este guarismo, por si solo, cómo el trazado vial, tuvo que sortear muchos obstáculos, para mantener una pendiente promedio que posibilitara una operación vehicular y transitabilidad normales.
Complementariamente a lo anterior, la situación geotécnica vial no es la mejor, pues existen taludes de corte que en su gran mayoría o casi ninguno, tiene por lo menos una zanja de coronación, que capte las aguas de escorrentía superficial, producto de las precipitaciones pluviales, que con el fenómeno de la niña, se han incrementado ostensiblemente, y por el contrario, escurren libremente sobre los propios planos de talud, saturándolos y aumentando el peso especifico del suelo presente en los mismos.
Ante este panorama, unido a la geología de todo el trayecto del trazado, el clima y sus variaciones regionales y locales, han propiciado que la ocurrencia de deslizamientos producidos por las lluvias, se hayan disparado no solo en esta carretera, sino a todo lo largo y ancho del país.
La carretera a Cúcuta – Pamplona, presenta una amenaza relativa por deslizamientos, e históricamente los registros son dicientes, debido principalmente, a grandes áreas con problemas de inestabilidad y presencia en sus taludes de diferentes tipos de materiales, rocas, y suelos deleznables o problemáticos; nacimientos de agua localizados sobre la cara de los taludes y base de los terraplenes y secciones mal drenadas.
Todo lo anterior, conlleva a que se presente el fenómeno denominado: Inestabilidad de taludes, en donde la fuerza de gravedad, la resistencia intrínseca y el efecto del agua presente en los materiales que conforman el talud, identifican los factores de inestabilidad reales que se convierten lógicamente en mecanismos contribuyentes y disparadores de deslizamientos, clasificándose como movimientos de falla de taludes entre los cuales se pueden mencionar: fallamiento de talud con desprendimiento o caída de material rocoso y vegetal, volcamientos, hundimientos o movimientos rotacionales y deslizamientos traslacionales. Los flujos que se presentan, producen movimientos lentos de reptación, flujo de detritos, tierra, lodo, avalanchas y represas causadas por deslizamientos.
La cuantificación y dimensionamiento, de los deslizamientos producidos, últimamente sobre esta parte de la red vial nacional, a cargo de la Concesionaria San Simón, nos lleva a reflexionar qué actitud debemos tomar, ante la magnitud del problema, cada vez mayor, máxime en esta época de fin de año, en donde los volúmenes de vehículos se incrementan considerablemente, sobre este importante eje vial y económico de país.
Es la oportunidad entonces, de invitar a conformar un Bloque Común, en el que confluyan: La Clase Parlamentaria, Gobernantes, Asambleistas, Concejales, Academia, Comité Intergremial, Cámara de Comercio y Comunidad en general, interesados en elaborar inicialmente un verdadero diagnóstico sobre la deficiencia actual de nuestro sistemas de drenaje de aguas superficiales y subsuperficial, el problema de la erosión, estudio geotécnico vial y una análisis detallado de estabilidad de taludes en suelos y rocas a lo largo de nuestra red vial.
Las autoridades ambientales como CORPONOR, están invitadas también, a plantear las estrategias y alternativas de la solución, que en primera instancia se puedan reflejar, por ejemplo, en la elaboración de un Manual de Prevención de Deslizamientos, en donde las obras para control de la erosión evalúen las prácticas culturales y mecánicas, que hoy se utilizan, para llegar a establecer unas Normas Generales de Prevención de Deslizamientos.
Finalmente, es preciso resaltar, que existen Métodos de Estabilización y Corrección de Taludes, y que hay procedimientos específicos o acciones a tomar, en el preciso momento, que se presentan fallas en cortes y terraplenes, como también, las diferentes correcciones a perfiles de talud, drenaje, control de agua superficiales y subterráneas, que obligan necesariamente a diseñar verdaderas obras de ingeniería o estructuras de contención ( muros, rellenos, anclajes, revestimientos, etc), y lo que es más importante, poder iniciar la gestión para la consecución de los recursos necesarios y se puedan construir de esta manera estas obras, que a decir verdad, siempre son exiguos y nunca alcanzan para efectuar las inversiones correspondientes, y ofrecer de esta manera, a todos los usuarios de las vias , una infraestructura de transporte, que sea rápida, cómoda, segura, eficaz y eficiente.













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