líder mundial en administración de riesgos y consultoría, presentó su Mapa de Riesgo Político 2016 para países emergentes. El estudio mide 162 países y regiones, y explica el impacto de los riesgos políticos en la economía mundial.
El panorama para este 2016 es alentador, por primera vez en los últimos tres años se produce un aumento de mejoras en relación a deterioros; ocho países se favorecen y cuatro empeoran su calificación de riesgo respecto a 2015. Sin embargo, muchos de los riesgos existentes en 2014 y 2015 continuarán, particularmente la volatilidad económica, que es causa de los bajos precios de los commodities y la permanencia del auge disruptivo de grupos terroristas.
Para este año se espera un débil crecimiento global, patrones comerciales cambiantes, divergencia en las políticas monetarias y una lenta normalización de las tasas de interés. Sin embargo, los países con instituciones más sólidas y mayores reservas de moneda extranjera estarán mejor posicionados para minimizar los riesgos derivados del impago de deuda soberana y del cambio de divisa.
El Mapa de Riesgo Político para Latinoamérica está definido por el impacto en la caída en los precios de los commodities y la desaceleración en el crecimiento de China, que hicieron del año pasado un año económicamente difícil para la región.
Con respecto a Colombia, el país fue calificado con riesgo medio. Sin embargo, el riesgo en términos de política doméstica es considerado como muy alto debido a la inestabilidad política y la presencia de grupos terroristas en el país. Este año se espera que el cierre de las negociaciones con las FARC y la posible firma de la Paz, podría reducir la posibilidad de violencia política y darle mayores beneficios al país para atraer inversión extranjera.
Adicionalmente, la calidad de la infraestructura de transporte del país muestra menores índices de desarrollo en comparación con el promedio de la región, especialmente en carreteras y ferrovías, manteniendo en alto el riesgo de interrupción de la cadena de suministro. Según el estudio, la gran oportunidad de Colombia está en abrir áreas del país a la economía formal con el fin de reducir aún más los riesgos de violencia política.
“Por primera vez en los últimos tres años, el Mapa de Riesgo Político de Aon refleja más países con reducción en sus niveles de riesgo político que con incremento, un signo alentador sobre los efectos de las reformas económicas”, afirma Karl Hennessy, CEO del Aon Global Broking Centre en Londres.
“A pesar del aumento de los riesgos económicos que se derivan de los bajos precios de las materias primas, se han experimentado mejoras en la estabilidad política. No obstante, la fragilidad de la economía global podría todavía causar importantes incrementos de riesgos políticos en los países y efectos colaterales en otros estados”, añadió Hennessy.
Las perspectivas para muchas economías de mercados emergentes dependerán de la capacidad de los políticos para implementar las reformas prometidas para atraer una mayor inversión, en una coyuntura en que el comercio global está debilitado y el crecimiento económico está incrementando la competencia por el capital.
En este marco, muchos de los planes para realizar reformas estructurales se han frustrado, debilitando el crecimiento y reduciendo la resistencia a potenciales crisis. A la lista de riesgos que amenazan la economía y la política de países emergentes se suman; la crisis petrolera, los conflictos entre naciones y con otros actores, la efectividad de los grupos extremistas en Oriente Medio y África, incluyendo ISIS y Boko Haram, que se aprovechan de la porosidad de las fronteras y de la debilidad de las instituciones.
Planteado el panorama para este 2016, se visualiza que algunos países parecen más resistentes que otros, sin embargo, el incremento de los impuestos y una mayor tasa de desempleo podrían añadir tensiones políticas, dificultando aún más su capacidad para enfrentarse a otras crisis.
















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