Los sismos de 5.2 grados en la escala de Richter con epicentro en Tame, departamento de Arauca y de 2.8 grados en la Mesa de Los Santos, Santander, sucedidos en la madrugada el 17 de febrero, que movieron la ciudad, despertaron inquietud entre los cucuteños, respecto de la microzonificación sísmica, cuyo proceso se encuentra en desarrollo, según el Alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez-París Lobo.
Una posible repetición del sismo del 18 de mayo de 1875, cuando Cúcuta, fue prácticamente borrada del mapa, subyace en la memoria colectiva de quienes habitan en el valle del Pamplonita, por eso cada vez que se sacude la ciudad, se evoca el desastre.
En el presente año, el gobierno municipal logró que el Concejo, aprobara las vigencias futuras, para que los estudios de microzonificación sísmica, cuyo costo asciende a $2.900 millones, tengan continuidad, la mitad para éste 2014 y la otra en el 2015, pues el proceso puede durar de 16 a 18 meses.
Actualmente, los estudios están en proceso de planeación, para colgar pliegos la primera semana de abril, la idea es iniciar en junio, una vez se firme el contrato y se tengan las pólizas, dijo el Alcalde.
Según los estudios adelantados por la universidad Francisco de Paula Santander UFPS, Cúcuta es una ciudad altamente sísmica por estar en la línea de varias fallas geológicas, Tasajero, Boconó y Aguas Calientes, de tal manera que se encuentra dividida en tres sectores con características de suelo diferente: ciudadela de Juan Atalaya, valle del río Pamplonita y ciudadela de La Libertad.
La importancia de los estudios de microzonificación, aseguró Jorge Joya, Sub director de Planeación Municipal, radica en la evaluación que se realizará a las edificaciones que han sido construidas recientemente como a las que se construyeron antes de implementarse la norma NSR 10 de sismo resistencia, cuya primera versión se dio a conocer en 1998.
Esta norma, dijo Joya, se aplica en las edificaciones de altura y utiliza las máximas estructuras en hierro, para proteger la vida de quienes las ocupen, como de la construcción.
Históricamente, Norte de Santander y particularmente Cúcuta, se ha visto afectada por estar asociada con movimientos telúricos que según estudios geológicos datan desde 1644, 1796, 1875, 1950 y 1952.















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