El gobernador, Edgar Díaz Contreras le solicitó a la gerente del Fondo Adaptación, Carmen Arévalo Correa, garantizar a través de un acuerdo o pacto económico y social el compromiso de utilizar en la reconstrucción del nuevo casco urbano de Gramalote, los materiales y servicios de la región.
La solicitud fue hecha a través de una carta, en la que el Mandatario Seccional le reitera a la Funcionaria, que como vocero de los nortesantandereanos le ha solicitado ser tenida en cuenta la capacidad y el conocimiento de los profesionales y de las empresas en los trabajos y obras que se adelanten en el Departamento por parte de la Nación y particularmente el Fondo Adaptación.
Igualmente, le expresa que ante la situación de crisis en la frontera sería un error imperdonable que el Gobierno Nacional, teniendo la oportunidad de contribuir a dinamizar la economía regional y disminuir los altos índices de desempleo, no garantizara que nuestros materiales y servicios sean utilizados para estos trabajos.
Reafirma esta petición indicando “sería absurdo e imposible aceptar, que teniendo Norte de Santander arcillas calificadas como las mejores a nivel mundial por sus características fisicoquímicas y productos por tradición de una extensa variedad de formatos con la más alta calidad para múltiples usos, no se usaran para el nuevo casco urbano de Gramalote”.
Díaz Contreras, señala que el gremio arcillero del Departamento ha puesto a disposición del proyecto de Gramalote su capacidad instalada y ha ofrecido producir todos los elementos que necesiten y de ser el caso fabricar elementos novedosos si los arquitectos y urbanistas lo requieren, ofrecimiento que sumado al indiscutible menor precio en el transporte por la cercanía de producción, sería insensato desconocer.
Así mismo, le pone de presente la indisposición que causó en la comunidad nortesantandereana la pasada designación de la Caja de Compensación ajena a la región para adelantar el programa de reubicación y reconstrucción de vivienda afectada por la ola invernal 2010-2011.
Dicha inconformidad surgió al observar cómo se menosprecia por parte del Fondo las capacidades institucionales y profesionales de la región y que presagia, más allá del incumplimiento de ofrecimientos de vinculación de mano de obra local y gremial, como los dineros por administración y utilidad de inversión no quedarían en territorio departamental, como efectivamente ocurrió.
Finalmente, asegura que reconoce el interés del Gobierno Nacional en el proyecto de Gramalote evidenciado en los recursos asignados y en la dirección de estudios adelantados en la fase de planeación. No obstante, la no participación de la región en la fase de construcción generaría una gran frustración pues es nuestro anhelo poder decir con orgullo al finalizar las obras, que Gramalote se construyó con la mano de obra gramalotera y nortesantandereana y que los materiales e insumos empleados fueron suministrados por empresas de la región.















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