En el mes de la prevención del Cáncer, dos mujeres humildes, y con ganas de vivir retornaron de la muerte.
Omaira y Nancy son dos hermosas mujeres nacidas en nuestra capital, ellas, tenían una infancia muy feliz, jugaban con muñecas, caminaban de la mano de sus padres, iban a su escuela en el campo, sonreían y jugaban como toda niña pero de pronto un mal amigo, de esos invisibles, que atacan silenciosamente casi acaba con sus vidas.
HISTORIA UNO
Nancy Fonseca es una atractiva cucuteña, nacida en una cuna humilde, pero luchadora desde pequeña, sus días eran llenos de sol, amor de los suyos y estudio como toda infante, pero a sus 12 años la vida le cambio para siempre.
Un 6 de diciembre de cuando solo su edad llegaba a los 12 años, se empezó a sentir muy enferma, los primeros síntomas fueron una hemorragia interna, ella fue llevada al Hospital Universitario Erasmo Meoz, allí le practicaron muchos exámenes para saber cuál era su enfermedad.
Su madre y padre, siempre la acompañaron y después de muchas, agujas, rayos X, y exámenes de laboratorio ella junto a su progenitora y demás hermanos escucharon de la boca del Facultativo, una terrible realidad: “Su hija tiene cáncer de leucemia, es decir en la sangre” .
Con este dictamen todo fue dolor en su familia, y mientras muchos niños se preparaban para prender velitas, al día siguiente ella, lo hacía en el hospital, llena de afecto familiar y sabiendo que tenía una enfermedad dura “Perdí mi cabello, en Sanar me explicaron que era lo que yo padecía”
Fueron dos meses y 15 días donde la niña Nancy estuvo por primera vez en Sanar, allá jugó con los juguetes de otros niños y con sus 12 años, luchaba fuerte contra un enemigo que mata a muchos infantes en nuestra capital.
Cuando salió a la calle nuevamente, ella era más delgada y al llegar a su barrio sus vecinos pensaban que esa enfermedad que tenía Nancy era contagiosa con un solo contacto, la gente la rechazo, se aisló en su casa y habitación debido a ello y la presión mental recayó en su enfermedad y de nuevo al Hospital y a Sanar.
Cuando el médico Esteban Hernández la vio en el hospital le preguntó ¿qué pasó si estabas bien? Y ella le dijo “me sentí mal porqué los vecinos piensan que lo que tengo es contagioso y me refugie en mi casa” ante esta respuesta el doctor Hernández , habló con ella y su padres para que Nancy no volviera nunca a Sanar y él la iba a recuperar.
“Me tomaba una capsula, que era una quimioterapia pequeña”
“El momento más desagradable fue cuando tuve las plaquetas demasiado bajas en 3 y mi hemoglobina en 2”
La vida e la hermosa niña Fonseca pendía de un hilo y solo un milagro divino la salvaría, pues no había mejoría desde su nueva llegada al hospital, pero de repente como esos cuentos de hadas apareció un príncipe que la sacó para siempre de su enfermedad.
Un Ángel
Nancy, es muy apegada a su familia, no solo por su enfermedad sino por el amor que ella tiene a su mamá, papá y hermanos pero hubo uno al cual ella le agradece haber vencido al cáncer.
Uno de sus hermanos mayores vivía en Venezuela, él trabajaba sin descanso y cuando se enteró de que su pequeño ser de Dios padecía de cáncer se sintió muy mal, vino a verla una sola vez, debido a su trabajo él enviaba el dinero para los gastos de Nancy y su familia.
“Mi hermano llegó y me mocioné mucho pues lo quise mucho, lo adoraba con mi alma”
El hermano al visitar a Nancy, salió de la habitación triste de ver a su hermana delgada, triste y luchando contra un enemigo fuerte y que deseaba llevara su hermana a la muerte.
Al salir su hermano, tomó a su mamá de la mano, oraron ante la Virgen del Carmen, y ofreció su vida por la de Nancy, y así fue, a la semana siguiente de visitar a su familiar , él perdió la vida en un accidente automovilístico.
Pasó un año y por esas cosas de Dios, él se le apareció en los pensamientos y sueños de Nancy y ella le comento a su mamá y su progenitora le dijo lo siguiente “Si hija mía su hermano murió cuando se volvía a Venezuela” ante esta noticia ella se desvaneció, su madre le dijo que no le comentaron nada por su estado.
Pero esta valiente y como dicen aquí en la tierra de los Toches “Arrecha” Norte Santandereana, luchó con más fuerzas y le prometió ante Dios y al alma de su hermano, que saldría de ese tormento y en efecto lo logró luego de 5 largos años, donde para ella su única meta era vencer a su enfermedad.
ESTA FRASE LO DICE TODO: “NO ME PUDE MORIR COMO DIJO EL MÉDICO”
La nueva Nancy Fonseca
Pasó el tiempo, y Nancy gracias a Dios, su familia, el médico Hernández, al cual considera hermoso y churro, “Me encantan esas canas es un padre para mí, las mamas que visitaban Sanar se enamoraban de ese médico “ SANARON a esta mujer que hoy, cursa 10 semestre de psicología en la Universidad Simón Bolívar, es comerciante, le gusta ir a cine con sus amigas, trabaja en IMSALUD, en el departamento de psicología .
ADEMÁS es tocada por Dios y eso llamado amor, su pareja se siente feliz y la considera un ejemplo para todos, tiene una sonrisa hermosa y cuando tiene tiempo va al gimnasio para cultivar y querer sus cuerpo.
El mensaje de Nancy a esos niños y padres que ve cuando es invitada a las actividades de Sanar es el siguiente “Si uno quiere, uno puede”
Omaira Historia Dos
Desde hace 20 años, está vinculada a Sanar, pues por espacio d e tiempo pequeño pero muy fuerte también luchó contra el cáncer.
Luz Omaira Suárez , es una mujer, hermosa, con sonrisa de ganadora de la vida. Su enfermedad empezó a los 13 años, y luego de exámenes le dictaminaron que padecía de Cáncer, en uno de sus ovarios. A partir de ese momento la pequeña niña cambio las muñecas por las quimioterapias, las sopas, por la comida del hospital y sus juguetes por un tratamiento que en el primer diagnóstico era de un año y seis meses.
Pero gracias a Dios y esa lucha constante por respirar, amar, comer, saltar, y estar en familia Omaira que hoy es una mujer valiosa para esta sociedad, duró 6 meses con ese cáncer. Puesto que puso de su parte, además porque su madre y familia estuvieron con ella en esos duros momentos de sus 13 años.
Para Omaira hay un personaje que ama y respeta mucho y es el doctor Hernández, quien en palabras de ella es lo siguiente “Es mi médico y fue mi oncólogo desde que llegue a Sanar, es maravilloso ser humano”
Estas palabras le decía el médico Hernández a la mamá de Omaira en caso de fallar al tratamiento “Si usted no me trae a la niña, yo la adopto”
La familia, para este tipo de enfermedades que padeció Omaira es fundamental, por eso sus padres y hermana nunca la abandonaron y sacrificaban su tiempo por ver a su hija feliz y salir de ese mal.
Para ella La Fundación Sanar es esto “ES UNA FAMILIA, MI OTRA FAMILIA, LA CUAL TENGO PARA SIEMPRE, PUES ESTUVO EN LOS MOMENTOS MÀS DIFICILES DE MI VIDA”
Por último Omaira le deja este mensaje a las familias que luchan a diario contra esta enfermedad “Sí es posible vencerle y con fe, Dios y amor de familia y médicos más el apoyo fundamental de sanar lo lograran como lo hice yo”













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