En un reciente comunicado, los ocho clubes más representativos del fútbol colombiano manifestaron su deseo de cambiar la actual repartición de los ingresos por derechos de televisión, resaltando que no se trata de premiar nombres o historias, sino de resultados deportivos.
Los clubes América, Deportivo Cali, Millonarios, Junior, Nacional, Medellín, Once Caldas y Santa Fe, conocidos colectivamente como el ‘G-8’, han sido los protagonistas de una iniciativa que busca transformar la manera en que se distribuyen los ingresos generados por los derechos de televisión en el fútbol profesional colombiano. Esta petición ha llevado a la Dimayor a convocar una asamblea extraordinaria programada para el 29 de julio en Bogotá, donde se abordará el tema.
En el comunicado emitido por los clubes, se destaca que el modelo actual de distribución divide los ingresos de manera equitativa entre todos los equipos, sin tener en cuenta diversos factores como el rendimiento deportivo, la inversión realizada y la lealtad de los aficionados. Esta situación, según los clubes, ha afectado negativamente la competitividad y el potencial del espectáculo que ofrece el fútbol colombiano, un activo que consideran fundamental para su sostenibilidad.
Una de las voces que refleja esta postura es la de Joe Bonilla, abogado del grupo, quien aclaró que la decisión de no ceder sus derechos intangibles no busca obstaculizar las negociaciones, sino más bien fomentar un diálogo constructivo. «Esta acción no es un intento de enfrentamiento con Dimayor o con otros clubes; estamos abiertos a participar de manera activa en las discusiones que fortalezcan el fútbol colombiano», aseguró Bonilla en una entrevista.
Según se desglosa en el pronunciamiento del ‘G-8’, la propuesta incluye que la mitad de los ingresos generados se distribuyan de manera equitativa, mientras que la otra mitad se destinaría a criterios variables que tomen en cuenta la actuación deportiva de los equipos y su capacidad para atraer público. El vocero enfatizó que la iniciativa no busca favorecer a clubes con más renombre o historia, sino que tiene como objetivo reconocer el rendimiento de aquellos que se conecten efectivamente con su afición.
Sin embargo, Bonilla también advirtió sobre las posibles consecuencias si no se llega a un consenso sobre un nuevo modelo de distribución. «Si no se acepta una propuesta más balanceada, los clubes firmantes no participarán en la comercialización de los derechos de televisión hasta que exista un acuerdo claro sobre cómo se repartirán los recursos», dijo Bonilla, resaltando la importancia de tener claridad en las reglas del juego.
Los comentarios del abogado subrayan que la intención de los clubes es colaborar, no dividir. «Reconocemos la relevancia de Dimayor en nuestro contexto y consideramos que la discusión sobre la nueva distribución debe ser inclusiva, dándole voz a todos los clubes afiliados», afirmó.
El tema de la distribución de los derechos de televisión no es nuevo en el fútbol colombiano. Durante años, varios equipos han expresado su descontento con el actual sistema. Sin embargo, la unión del ‘G-8’ ha llevado la conversación a un nuevo nivel, generando un eco importante en el ecosistema del fútbol en Colombia.
Se espera que la asamblea próxima proporcione un foro para que todas las partes interesadas puedan discutir y buscar un modelo que beneficie no solo a los equipos más grandes, sino que también permita que los clubes de menor envergadura puedan ser competitivos y sostenibles en el tiempo. «Es crucial que hagamos esto juntos, reforzando la base del fútbol en Colombia para el bien de todos», concluyó Bonilla.
Ante esta situación, queda por ver cómo reaccionará la Dimayor a la propuesta y si será posible encontrar un camino que satisfaga a todas las partes involucradas.















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