El futuro de la conectividad en Colombia enfrenta un desafío silencioso pero crítico. LinkMax, el nuevo operador de telecomunicaciones en el país, ha lanzado una advertencia sobre el estado de la infraestructura submarina que sostiene la conexión del territorio nacional con el resto del mundo. Según el análisis de la compañía, gran parte de los cables activos ya superaron el límite de vida útil para el que fueron diseñados.
Una infraestructura de otra era
Sistemas esenciales como ARCOS-1, MAYA-1 y SAM-1, que entraron en servicio entre los años 2000 y 2001, cumplen hoy cerca de 25 años de operación continua. La mayoría de los cables submarinos que actualmente soportan el tráfico de internet en el país superan los 15 años de antigüedad.
«El internet es, quizás, la infraestructura más crítica del mundo moderno, y también la más invisible. Solo se nota cuando falla», afirmó Alex Javier Blanco Riveira, CEO de LinkMax. El directivo enfatizó que estos sistemas fueron concebidos en una era en la que el streaming, la nube y la inteligencia artificial no formaban parte de la demanda masiva que experimentamos hoy.
La presión del crecimiento digital
La advertencia de LinkMax llega en un momento de presión inédita. El consumo de datos en Colombia mantiene una tendencia de crecimiento superior al 20% anual. La migración de empresas a la nube y el despliegue de modelos de inteligencia artificial están generando volúmenes de tráfico que recaen sobre una infraestructura que, técnicamente, pertenece a una época distinta.
De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), existe una correlación directa entre el desarrollo y el acceso a la red: un aumento del 10% en la penetración de banda ancha fija puede generar hasta un 1,6% de crecimiento del PIB en América Latina. En esta misma línea, la OCDE, en su reciente Digital Connectivity Review of Colombia 2026, ha subrayado que la conectividad de alta calidad es una condición indispensable para el desarrollo económico y social del país.
El riesgo de perder la ventaja geográfica
Colombia posee una ubicación privilegiada en el Caribe, con nodos de aterrizaje estratégicos en Barranquilla y Cartagena, lo que la posiciona como el nodo natural de conexión entre Estados Unidos y Sudamérica. Sin embargo, LinkMax advierte que esta ventaja geográfica no es permanente.
«La obsolescencia no avisa con claridad. Produce degradación gradual, pérdida de competitividad acumulada y riesgos que se materializan cuando el margen para reaccionar es mínimo», añadió Blanco. Según el CEO de LinkMax, los países que esperan a que la crisis de conectividad sea visible terminan pagando el costo de la urgencia, perdiendo frente a naciones que planifican y renuevan sus activos digitales con antelación.
La compañía, que ha decidido actuar preventivamente en la renovación de su propia infraestructura, hace un llamado al sector para que la modernización de los cables submarinos sea tratada como una prioridad nacional de competitividad, asegurando que la ventaja digital de Colombia no se diluya por el paso del tiempo.
















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