Colombia atraviesa una transición epidemiológica que no da tregua. La diabetes mellitus y la obesidad se han convertido en el foco de una «epidemia silenciosa» que, a menudo, avanza sin síntomas evidentes. Según cifras de la Cuenta de Alto Costo, en 2025 se reportaron 2.597.719 personas con diabetes en el territorio nacional, una cifra que, según advierten los expertos, podría ser apenas la punta del iceberg: se estima que cerca de la mitad de los casos permanecen sin diagnóstico, lo que impide una intervención temprana.
El rol estratégico del endocrinólogo
En el marco del Día Nacional del Endocrinólogo, que se conmemora cada 24 de julio, la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo hace un llamado urgente a priorizar la prevención y el diagnóstico oportuno.
Lejos de atender únicamente la diabetes, la endocrinología abarca un espectro amplio de patologías hormonales y metabólicas que incluyen:
- Trastornos de la tiroides y osteoporosis.
- Alteraciones de las glándulas suprarrenales y la hipófisis.
- Trastornos del crecimiento y del metabolismo óseo o lipídico.
- Condiciones de salud reproductiva y riesgo cardiovascular.
El doctor José Luis Torres Grajales, endocrinólogo y presidente de la Asociación, explica la magnitud del reto: «Las enfermedades endocrinas suelen avanzar durante años sin producir síntomas evidentes. Cuando el paciente consulta, muchas veces ya existen complicaciones que pudieron evitarse».
¿Por qué el diagnóstico temprano es una prioridad?
La detección precoz no es solo un objetivo clínico, sino una necesidad de sostenibilidad para el sistema de salud. El manejo integral de estas patologías permite:
- Reducir complicaciones: Un control adecuado de la diabetes disminuye drásticamente el riesgo de enfermedad cardiovascular, falla renal, ceguera y amputaciones.
- Disminuir la carga hospitalaria: La intervención oportuna reduce la frecuencia de hospitalizaciones y la dependencia de procedimientos costosos como la diálisis.
- Preservar la calidad de vida: Prevenir daños en órganos vitales antes de que el deterioro sea irreversible.
Hacia un modelo de atención integral
El especialista moderno ha dejado de trabajar de forma aislada. Actualmente, lidera equipos interdisciplinarios donde se coordinan esfuerzos con médicos generales, cardiólogos, nefrólogos, nutricionistas y psicólogos. Este modelo busca no solo tratar la enfermedad, sino educar al paciente para que tome el control de su propia salud a través de cambios reales en su estilo de vida.
Ante un panorama donde el sedentarismo y la alimentación inadecuada continúan incrementando el riesgo metabólico en la población, la invitación de la Asociación es clara: la prevención debe ser la prioridad. Consultar a tiempo ante factores de riesgo —como antecedentes familiares o cambios en el metabolismo— puede significar la diferencia entre una vida plena y el desarrollo de discapacidades crónicas.
«Cada paciente que logramos diagnosticar a tiempo representa una complicación menos. Nuestro propósito es devolver años de vida con calidad a los colombianos», puntualizó el Dr. Torres.
















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