El panorama de seguridad en Colombia enfrenta una nueva y peligrosa escalada. Según el más reciente reporte del Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas (UNMAS), entre enero y mayo de 2026 se registraron 121 ataques con drones en el país, lo que representa un aumento del 146 % respecto al mismo periodo del año anterior. Esta modalidad, que utiliza sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS) para el despliegue de explosivos, ha dejado un saldo trágico de 145 personas heridas y 21 fallecidas.
Un impacto humanitario creciente
La amenaza, que se concentra principalmente en los departamentos de Cauca, Norte de Santander y Valle del Cauca, ha dejado de ser exclusivamente terrestre. Aunque los ataques no tienen como objetivo principal a la población civil, las cifras indican que el 32 % de las personas afectadas son civiles, incluyendo menores de edad.
El impacto es evidente en el número de personas que ahora requieren medidas especiales de protección frente a minas antipersonal y artefactos explosivos, una cifra que escaló de 607.910 en 2024 a 812.966 en 2026. Los ataques se han documentado tanto en áreas rurales dispersas como en centros poblados y cascos urbanos, lo que ha generado una profunda preocupación en las organizaciones humanitarias.
El llamado de la Fundación Barco
Ante esta evolución de la violencia, la Fundación Barco ha hecho un llamado enérgico a las autoridades nacionales para fortalecer la coordinación interinstitucional. La organización sostiene que los actuales sistemas de alerta temprana y la educación en riesgo de artefactos explosivos (ERAE) deben adaptarse a esta nueva realidad aérea.
«Hoy las comunidades no solo enfrentan amenazas en caminos, cultivos o escuelas; también pueden ser víctimas de ataques desde el aire. Ante la evolución de esta amenaza, la respuesta del país no puede recaer en una sola organización. Desde la Fundación Barco hacemos un llamado a materializar una coordinación interinstitucional efectiva para fortalecer la respuesta en los frentes tanto educativo como de defensa», recalcó María Helena Castillo, directora Social de la organización.
Prevención comunitaria: la iniciativa «Pasos Seguros»
En medio de esta crisis, la Fundación Barco continúa operando su iniciativa Pasos Seguros, un programa que ha logrado capacitar a más de 42.500 personas en 110 municipios del país. El modelo pedagógico busca que las comunidades identifiquen señales de alerta y adopten medidas de autocuidado ante la presencia de artefactos explosivos.
A través de esta estrategia, la organización combina educación y tecnología para consolidar entornos más seguros para niños y familias. Sin embargo, enfatizan que la educación es solo un componente de una respuesta integral que requiere, fundamentalmente, de una estrategia de defensa y protección estatal mucho más robusta para frenar la escalada de violencia mediante drones.
















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