En Norte de Santander, la intensificación de las lluvias ha generado severos daños en varios municipios del sur del departamento. En las últimas horas, los habitantes de localidades como Cácota, Chitagá, Labateca, Toledo y Pamplona han experimentado el embate de las precipitaciones que han afectado no solo viviendas sino también infraestructuras viales y cultivos, complicando la vida de más de mil familias en la región.
Las autoridades han señalado que las carreteras se han visto gravemente comprometidas, especialmente en la vía La Soberanía. Tres puntos de este tramo, crucial para la conexión del departamento, han presentado severos problemas debido a las lluvias: la pérdida de la banca en La Cabuya, el colapso del puente Caño Negro y un deslizamiento en masa en Alto del Oro. Ante esta situación crítica, una mesa de trabajo se ha convocado para definir acciones que mitiguen los efectos de esta emergencia.
Una mirada en profundidad a los municipios afectados
Los habitantes de Cácota han sido especialmente afectados por la crecida de los ríos Chitagá y Cáraba, que han inundado la parte baja del municipio. Según el alcalde, Jesús Araque, más de 100 familias han visto sus hogares y cultivos afectados, siendo una de las regiones más golpeadas por las inundaciones en cuanto a daño directo a las viviendas.

Chitagá no escapa a la situación crítica. Se reportan más de 850 familias damnificadas, sumado al colapso de cuatro viviendas y daños estructurales en varios puentes. La localidad tiene un especial interés debido a su ubicación como nexo entre Bogotá y la provincia de García Rovira, cuya accesibilidad se ha visto comprometida significativamente.
En Labateca, la emergencia también ha sido severa. Con la pérdida de banca en dos tramos de la vía La Soberanía y la evacuación de varias viviendas, la incertidumbre mantiene a las comunidades en alerta máxima, con foco en las veredas Morgua y Mónoga donde persiste el riesgo de deslizamientos.
Mientras tanto, Toledo informa sobre cinco puntos críticos en la vía que comunica a Norte de Santander con Arauca, incluyendo el colapso del puente Caño Negro. Este acceso se encuentra actualmente suspendido, obligando a encontrar rutas alternas para el tránsito hacia Cúcuta.
Las autoridades locales, en conjunto con la Secretaría de Gestión de Riesgos, continúan evaluando las necesidades prioritarias de los damnificados. Los llamados al Gobierno Nacional son claros: se necesita con urgencia apoyo logístico, maquinaria y recursos para atender la emergencia y evitar mayores daños humanos y materiales.
Acciones Propuestas ante la Crisis
Con la región de Arauca prácticamente aislada de Norte de Santander debido a la destrucción de las vías, se ha sugerido establecer un corredor humanitario que incluya al departamento vecino, el Estado Apure en Venezuela y la ciudad de Cúcuta. El objetivo principal de esta medida es asegurar el suministro de alimentos y combustibles a las zonas más afectadas, dada la grave emergencia por las lluvias. Las cifras preliminares indican que cerca de mil personas se encuentran damnificadas, producto de estos desastres naturales, y los reportes se están actualizando constantemente a medida que las autoridades municipales avanzan en el levantamiento de datos más precisos.
Esa iniciativa no solo apunta a resolver los actuales problemas de acceso, sino que también busca preparar a la región para futuras eventualidades climáticas, garantizando un mecanismo efectivo de respuesta humanitaria que involucre la cooperación entre diferentes zonas afectadas.















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