Las alergias, lejos de ser una molestia menor, se han consolidado como un desafío de salud pública global. Aunque comúnmente se asocian con factores específicos como el polvo o el polen, la realidad es que estas reacciones del sistema inmunológico pueden aparecer en cualquier momento y afectar significativamente la calidad de vida. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia de enfermedades alérgicas afecta a cerca de 4 de cada 10 personas en el mundo, una cifra que ha mostrado una tendencia al alza, especialmente en entornos urbanos.
Las alergias son respuestas del sistema inmune ante sustancias conocidas como alérgenos. Dependiendo del detonante, las manifestaciones pueden ser respiratorias (rinitis o asma), alimentarias (mariscos, lácteos, huevos) o cutáneas (reacciones a jabones o detergentes).
“Las alergias pueden aparecer incluso en personas que nunca antes habían presentado una reacción, por eso es fundamental identificar cuál es el desencadenante y evitar la exposición, ya que esa sigue siendo la medida más efectiva para prevenir nuevos episodios y proteger la salud del paciente”, afirma la doctora Alexandra Vega, gerente médica y de farmacovigilancia de Genfar.
¿Cuándo buscar atención de urgencias?
Un desafío crítico para los pacientes es distinguir entre una reacción alérgica manejable y una emergencia médica. Los síntomas leves suelen incluir estornudos, picazón ocular, secreción nasal o molestias digestivas menores.
Sin embargo, los especialistas enfatizan que existen signos de alarma que requieren atención inmediata en servicios de urgencias:
- Inflamación severa en el rostro, labios, lengua o garganta.
- Dificultad evidente para respirar.
- Sensación de ahogo.
Ante la presencia de estos síntomas, los expertos instan a no esperar, ya que podría tratarse de una reacción grave que pone en riesgo la vida del paciente. Asimismo, recalcan que una alergia no debe considerarse «superada» solo por el paso del tiempo; las personas con antecedentes deben mantener la precaución, pues la reactividad puede persistir o volver a manifestarse tras años sin contacto con el alérgeno.
Estrategias de prevención en el hogar
Si bien no es posible prevenir la aparición de una alergia, sí es viable reducir el riesgo de nuevos episodios identificando y controlando los agentes causales:
- En alergias respiratorias: Se recomienda reducir la acumulación de polvo usando paños húmedos o aspiradoras en lugar de barrer, mantener los espacios ventilados y, en entornos con alta contaminación, considerar el uso de tapabocas.
- En picaduras de insectos: El uso preventivo de repelentes no solo disminuye el riesgo de reacciones alérgicas, sino que también actúa como barrera contra enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, chikungunya o fiebre amarilla.
Los especialistas hacen un llamado enfático a evitar la automedicación. Ante cualquier sospecha sobre el origen de los síntomas o la persistencia de los mismos, es vital consultar a un profesional de la salud.
“Las alergias no siempre permanecen iguales durante toda la vida, ya que una persona puede desarrollar una alergia que antes no tenía, por lo que es importante informar siempre sobre cualquier antecedente alérgico y evitar la automedicación cuando existan dudas sobre el origen de los síntomas”, concluye la doctora Vega.














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