El próximo 26 de enero, Colombia conmemora los 231 años del nacimiento de Policarpa Salavarrieta, una fecha que en 2026 adquiere un matiz especial gracias a un renovado interés académico y literario por redescubrir su verdadero rol en la gesta libertadora. Más allá de su imagen tradicional como mártir, «La Pola» es hoy reivindicada como una de las operadoras de inteligencia más brillantes del movimiento patriota.
Bajo la fachada de costurera y maestra en las casas de las familias realistas, Salavarrieta logró recolectar información estratégica, comprar armas y reclutar jóvenes para las guerrillas que operaban en los Llanos Orientales. Su capacidad para moverse entre las élites de la Santa Fe colonial la convirtió en una pieza clave de la resistencia durante la Reconquista española.


‘Heroínas de la Historia’: Una deuda con la memoria femenina
Este aniversario coincide con el lanzamiento del libro «Heroínas de la Historia: Las Próceres Olvidadas», de la autora colombiana Ángela Granados Q. En su obra, la autora invita a una revisión histórica que despoja a Policarpa de la visión romántica para presentarla como una estratega política y militar cuya acción fue fundamental para el éxito de la Independencia.
«Conmemorar a ‘La Pola’ en 2026 no es solo recordar a una heroína del pasado, sino reconocer que la Independencia también se construyó desde voces femeninas que hoy comienzan a recuperar el lugar que les fue negado en la historia oficial», destaca el texto.
Legado en la educación actual
La figura de Salavarrieta sigue siendo un pilar en la identidad nacional, pero su enfoque en la inteligencia y el pensamiento crítico resuena con los desafíos educativos de hoy. Precisamente, en el marco del Día Internacional de la Educación, instituciones como la IBERO destacan que el pensamiento crítico y la capacidad de análisis —habilidades que Policarpa dominaba— son hoy las competencias más demandadas en el mundo laboral.
Asimismo, su ejemplo de liderazgo femenino impulsa iniciativas actuales para cerrar brechas de género en áreas como la educación STEM, donde alianzas como la de EPAM y la Fundación San Antonio buscan empoderar a las niñas del siglo XXI para que, al igual que «La Pola», transformen su realidad a través del conocimiento.
















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