El 7 de agosto se cumplen dos años del Gobierno de Gustavo Petro en el poder con algunas promesas cumplidas y otros compromisos pendientes. Desde la gestión de esta mitad de su periodo, es un buen momento entonces para preguntarse: ¿Cómo le ha ido al gobierno Petro hasta ahora? ¿Qué falta y cuáles son las perspectivas futuras?.
Bajo esta visión, el equipo de Asuntos Públicos de Dattis by LLYC y LLYC Colombia está desarrollando documentos de análisis para ofrecer un panorama en 5 frentes de gestión: paz, político, social, ambiente y económico, con el fin de poder esbozar qué viene para Colombia en la segunda mitad del «Gobierno del Cambio».
PAZ TOTAL
Desde su campaña presidencial, Gustavo Petro indicó que una de las prioridades de la agenda de su gobierno sería la implementación de una política de Paz Total. Esta doctrina tiene como principal objetivo lograr la paz por la vía negociada con distintas estructuras ilegales de diferentes orígenes, con presencia en distintas regiones del país.
Entre sus primeros logros en materia legislativa, el Gobierno alcanzó la aprobación de la Ley 2272 de 2022, por medio de la cual se dictaron las reglas para que las autoridades entablen conversaciones con grupos ilegales, fijen los términos de su sometimiento a la justicia y, de ser necesario, suspendan órdenes de captura, entre otros aspectos.
Desde entonces, distintos delegados del Estado sostienen conversaciones de paz con estos grupos ilegales. Pese a que el proceso ha sido una prioridad para el gobierno, a la fecha se han presentado múltiples altibajos. Violaciones del cese al fuego, la escisión de grupos que rechazan la propuesta de paz y los ataques contra la población civil han frenado el avance del proceso. Además, algunos críticos han planteado que los eventuales acuerdos podrían desproteger el Acuerdo de Paz firmado con las FARC-EP.
En su discurso del pasado 20 de julio ante el Congreso, el presidente Petro expresó que la Paz Total se alcanzará como método de resolución de una tercera fase del conflicto colombiano, que ya no corresponde a las anteriores violencias de carácter partidista e insurgente, en su orden respectivo, sino a una guerra contra las economías ilícitas.
¿QUÉ SE HA ALCANZADO?
Casi dos años después del inicio de la política de la paz total, ningún grupo armado se ha desarmado ni se han acordado pasos clave para sus procesos de desarme. Además, y contrario al proceso de paz del 2016, para el caso del ELN, la falta de coordinación entre los distintos frentes y mandos, así como los ataques a la fuerza pública y prácticas como el secuestro han frenado constantemente estos diálogos.
- A la fecha, y pese a que ha sido prioridad, el proceso viene enfrentando altibajos, por las violaciones de cese al fuego o la habitual escisión de grupos que rechazan la propuesta de paz. Además, vale la pena destacar que en este momento el Gobierno trabaja de manera paralela en distintos acercamientos de paz con el ELN, el Estado Mayor Central, la Segunda Marquetalia, las AGC, así como también con bandas criminales en Buenaventura y Quibdó, el Valle de Aburrá y Medellín.
- Las finanzas del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión han conducido a uno de los puntos más complejos de la discusión. Los dineros de la ilegalidad han llevado a que excombatientes que firmaron el acuerdo de 2016 hayan regresado a las armas y en la discusión sobre la paz total este precedente representa uno de los principales riesgos.
- En medio de varios contextos de cese al fuego ofrecidos por el Estado, el ELN ha expresado que seguirá recurriendo a actividades como la extorsión y el secuestro con fines de financiación. Esto ha impedido el alcance de logros en la mesa de negociaciones y ha conducido a que varios miembros del equipo negociador inicial renuncien a la mesa.
¿QUÉ VIENE?
Una de las principales preocupaciones que han señalado los críticos del proceso de la Paz Total es que esta doctrina podría desproteger el acuerdo de paz firmado con la desarmada guerrilla de las Farc. Al abrir espacios de diálogo y ofrecer beneficios a grupos disidentes de esa guerrilla que no cumplieron el acuerdo de paz y por lo tanto perdieron todos sus beneficios, podría incentivarse el incumplimiento no solo de lo ya pactado en 2016, sino también de lo eventualmente acordado en nuevos procesos.
- La negociación de la Paz Total tiene entre sus principales retos lograr una mayor aceptación ante la comunidad internacional y la opinión pública. En medio de la falta de resultados concretos y de controversias sobre posibles beneficios para los grupos que participen en este proceso, las negociaciones no han recibido la misma visibilidad y apoyo nacional e internacional que recibieron procesos de paz anteriores.
- Otro de los efectos de la Paz Total que aún está por verse es la discusión sobre su conexión con la propuesta de un proceso constituyente planteada por el gobierno nacional. Dadas las declaraciones del presidente Petro, el excanciller Álvaro Leyva y el exfiscal Eduardo Montealegre, quienes argumentan que la firma de un acuerdo de paz podría llevar a convocar un mecanismo para una posible reforma constitucional, vienen varias discusiones sobre el futuro de un eventual acuerdo y su compatibilidad legal con una asamblea constituyente.
















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