El deterioro en la calidad del aire obedece a la presencia de compuestos químicos y partículas derivados de la combustión de material vegetal y animal. El uso del tapabocas y la consulta de los niveles de contaminación con aplicaciones móviles son medidas eficientes para cuidarse.
Desde que inició el ´Fenómeno del Niño´ en el país, se han registrado más 350 incendios forestales generando alerta en más de 680 municipios, según indicó la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Este complejo panorama llevó al Gobierno Nacional a anunciar decreto de declaratoria de Desastre Natural. A la par, la Alcaldía de Bogotá estableció alerta por deterioro de la calidad del aire luego de cinco días de conflagraciones en los Cerros Orientales y otras zonas de la capital.
¿Qué hay en las nubes de humo suspendidas en los cielos del país luego de la ola de incendios forestales? El docente del programa de Terapia Respiratoria de Areandina Bogotá, Luis Alejandro Marcelo Pinilla, asegura que es una mezcla de diversos contaminantes. “Las densas capas que dejan las conflagraciones son una combinación compleja de dióxido de carbono, monóxido de carbono, hidrocarburos químicos orgánicos, pero el más presente es el material particulado fino, que se categoriza como PM 2.5 y PM 10.”
Las consecuencias respiratorias por la presencia de estos contaminantes pueden ser inmediatas, o se manifiestan en días, tras largas exposiciones al aire contaminado. “Las partículas finas pueden inhalarse y alojarse en los pulmones, generando inflamaciones y afecciones respiratorias y hasta tener impactos en el corazón. Es por ello, que es importante acatar las recomendaciones de no hacer actividad física o ejercicio al aire libre”, enfatiza el profesor Marcelo Pinilla.
Los compuestos como el dióxido de carbono, monóxido de carbono e hidrocarburos químicos orgánicos que afectan la calidad del aire, pueden generar intoxicaciones rápidas en aquellos que sufren afecciones pulmonares o respiratorias previas, así lo advierte el docente de Areandina “se pueden empeorar las personas con enfermedades respiratorias como el enfisema pulmonar, bronquitis crónica, asma y enfermedades cardiovasculares, además de aumentar la vulnerabilidad de ancianos, niños y mujeres embarazadas.”
Una de las medidas más sencillas para prevenir la inhalación de humo y capas de contaminantes, así como de partículas finas, es el uso de mascarillas. “Si se encuentra en espacios cerrados evite fumar, no emplee hornos o estufas a leña, gas propano, prender velas o inciensos para no cargar o contaminar más el aire. En casos de estar al aire libre en situaciones de incendios forestales o de alta carga de material particulado por su condición laboral o de transporte, emplee máscaras de manera correcta, las más adecuadas son las NIOSH N95 o p100.”, explica el docente del programa de Terapia Respiratoria.
Es importante resaltar que el uso de tapabocas o mascarillas debe ser adecuado y evitarse usar en niños tamaños que no cubran en su totalidad boca y nariz. Además, no es aconsejable reutilizar por más de un día estos elementos cuando se trata de productos desechables y de un solo uso. “Emplee estos elementos de manera correcta, los tapabocas quirúrgicos o máscaras antipolvo deben tener sus bandas ajustables que permitan comodidad y seguridad, de otra manera no sirven para protegerse de la contaminación por material particulado”, indica Marcelo Pinilla.
Es importante conocer las recomendaciones de las entidades nacionales y distritales, así como de los organismos de emergencias. Emplee aplicaciones disponibles para los teléfonos inteligentes que permiten conocer la concentración de contaminantes y de material particulado en su área y sitios aledaños a su hogar, lugares de estudio y trabajo.
















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