Foto de referencia
Nadie sabe quién es, cuál es su verdadero nombre, ni para quién trabaja, y si verdaderamente existe. «Dicen que un tal Pocho, pero no se más», y eso es todo lo que se sabe de Alias Pocho por el Barrio El Escobal de Cúcuta tal como lo dijo este vendedor ambulante que prefirió no divulgar su nombre.
Las autoridades sospechan que Pocho es el nuevo jefe de la banda criminal La Línea, organización delincuencial que sembró el terror en esta área de frontera entre Cúcuta y el municipio venezolano de Ureña desde hace dos años.
El nombre de Pocho se conoció públicamente el pasado 15 de febrero, cuando a través de redes sociales, se atribuyó la autoría de un comunicado donde declaraba objetivo militar a toda persona que a pie, bicicleta o moto deambulara por las trochas y las cercanías del Puente Internacional Francisco de Paula Santander.
Desde ese día, hace ya una semana, las calles de este barrio quedaron más desoladas que nunca. «Aquí de por sí ya estaba solo antes por el cierre del puente, pero ahora si asustan por la amenaza de muerte del tal Pocho ese», confesó Esteban Rodríguez, vecino del sector.
Aunque en la mañana y la tarde el 80 por ciento del comercio tanto de el Nuevo Escobal como de el Escobal Antiguo está funcionando, después de las cinco de la tarde El Escobal se transforma en un pueblo fantasma. «La Policía si patrulla, pero de día. Cuando cae la Tarde todos nos encerramos y todo el comercio cierra las puertas. La situación es de mucha tensión», dijo Hernando Ávila, administrador de un café internet.
La banda criminal La Línea es según las investigaciones de la Policía colombiana, la autora de varios crímenes en las trochas adyacentes al Puente Internacional Francisco de Paula Santander desde el 2019. En estos pasos se han hallado unos ocho cadáveres decapitados, descuartizados y con visibles signos de tortura.
Mario García es dueño de un abasto en El Escobal. «Las ventas ya venían mal, primero por el Covid, segundo por el cierre de la frontera y ahora por esta carta intimidante que hemos conocido. Las venta han caído más de un 80 por ciento. Estamos ahora si quebrados».
Los residentes y comerciantes de El Escobal solicitaron al gobierno la presencia en las calles y las trochas del Ejército Nacional.
El Escobal, una prueba más, que la línea limítrofe, es controlada por la criminalidad.
















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