El Alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez-París Lobo, mantiene su posición frente a la venta de gasolina en las calles y avenidas de la ciudad, actividad que representa un peligro para los peatones y conductores.
Agrega, que es un trabajo informal o de rebusque y los “pimpineros” como sus familias, deben ser conscientes que ese precio les puede llegar a costar la vida en cualquier momento.
“El vapor de la gasolina afecta ojos y sistema nervioso, la ingesta temporal cuando soplan o chupan la manguera quema la boca, la garganta y el pecho, es una exposición constante y diaria”, afirmó, Patricia Ríos Cuellar, Ex-Secretaria de Salud municipal.
Para la experta en salud, la intención del Alcalde Donamaris es loable, “no sólo es preservar el espacio público del municipio, es propender por la salud de los “pimpineros”, es un tema de salud pública que nos compete a todos los cucuteños, en términos más sencillos una aspiración de gasolina en los pulmones genera neumonía química y edema pulmonar que conlleva a la muerte”.
El Alcalde, recordó, que el viernes 7 de marzo, habrá una reunión con la estatal petrolera Ecopetrol, para adelantar los contactos con el fin de iniciar la reconversión laboral. Asimismo, se pactó la fecha del 14 de marzo, para congregar las mesas de trabajo, en las que se definirán los lotes que ocuparán los “pimpineros”.
La medida anunciada la semana pasada de multar por un costo de $872.000, a quien sea encontrado abasteciendo de combustible su vehículo, carro o moto, en la vía pública, es una infracción contemplada en el Código Nacional de Transporte, ese tipo de acciones que se han vuelto costumbre entre la ciudadanía, representan peligro a la vida, bien sea de quien se abastece de combustible como de quien lo expende.
















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