Las instalaciones de la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen fueron el escenario del Encuentro de Obispos de la Frontera, un espacio de diálogo pastoral que reunió a líderes eclesiásticos de Colombia y Venezuela para reflexionar sobre los desafíos de la movilidad humana y el conflicto en la región.
El evento contó con la participación de los obispos de Nueva Pamplona, Tibú, Arauca y Cúcuta por el lado colombiano, y los prelados de Guasdualito, Machiques y San Cristóbal por la delegación venezolana. Bajo el lema «Migrantes, misioneros de esperanza», inspirado en el mensaje del Papa León XIV para 2025, la Iglesia busca reconocer la dignidad de los migrantes y promover su integración fraterna.



Testimonio de unidad y caridad
Durante la jornada, los obispos recibieron un saludo virtual del Cardenal Michael Czerny, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien destacó la importancia de estos vínculos fraternos.
«Este encuentro es un testimonio de una Iglesia que en dos países crea vínculos fraternos para acoger, promover e integrar a los hermanos migrantes. Se trata de un proceso que acompañamos desde el año 2020», manifestó el Cardenal Czerny.
Por su parte, Mons. Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, alertó sobre las causas actuales del desplazamiento forzado en la frontera, señalando la violencia persistente en zonas como el Catatumbo, donde familias campesinas siguen abandonando sus tierras para salvar sus vidas.
Compromisos y visión a futuro
El encuentro concluyó con el conversatorio «Nuestras diócesis de frontera, presencia de la Iglesia que camina y acompaña», estableciendo una hoja de ruta para la acción evangelizadora en la región. Entre las conclusiones principales se destacan:
- Acompañamiento: Reafirmar el compromiso de la Iglesia como presencia cercana para migrantes y poblaciones vulnerables.
- Comunión Binacional: Fortalecer las acciones pastorales conjuntas entre Colombia y Venezuela.
- Periodicidad: Establecer estos encuentros de manera periódica para responder efectivamente a los retos regionales.
- Identidad Fronteriza: Crear una celebración religiosa conjunta que motive la hermandad entre los pueblos fronterizos.
Este esfuerzo conjunto reafirma la vocación de la Iglesia de ser signo de unidad y esperanza en contextos donde la dignidad humana se ve desafiada diariamente por la incertidumbre y el conflicto.
















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