Informe Especial: Improvisaciones Que Acaban Futbolistas
Lo que pasó ayer en el estadio Arturo Cumplido Sierra es una demostración más de que así como en la medicina hay especialistas para ortopedia, fisioterapia y dermatología, en el futbol también hay especialistas para defender, generar futbol y definir.
Diego Espinel, jugador de la región que se hizo figura en Unión Magdalena por ser volante creativo, generador de futbol ofensivo y hombre virtuoso con el balón en los pies, en el duelo de ayer y por segunda vez, tuvo que aparecer como marcador de punta izquierdo.
El resultado: Terminó expulsado a los 30 minutos y dejó al equipo incompleto y arriesgando el paso a la siguiente fase de la Copa Colombia.
Pero la responsabilidad no es del jugador. Él no tiene la culpa de que lo pongan en la misma posición que lo alinearon contra Bucaramanga cuando perdieron dos a uno hace 20 días en el Alfonso López. Acá depende de las decisiones del cuerpo técnico que deberán reconocer que cometieron un error y que no pueden volverlo a hacer. Un volante creativo es para construir futbol ofensivo y no para destruir las intenciones del rival. Espinel Malpica no siente la posición y está siendo el gran sacrificado de la historia.
Cúcuta Deportivo se ha vuelto especialista en experimentar y truncar por completo las posiciones a sus jugadores.
Recordemos algunos casos del pasado reciente en el equipo motilón:
- En 2007 el juvenil Jarim Asprilla, goleador inalcanzable de la categoría Primera C tuvo que actuar en un partido en Ibagué como zaguero central. Al final, Cúcuta Deportivo perdió por la mínima diferencia y un prometedor atacante que deleitaba a propios y extraños en los preliminares, hoy es una promesa no cumplida del pasado rojinegro.
- Caso similar vivió el chocoano Elvis Rivas. Atacante rápido, escurridizo y desequilibrante que de un momento a otro empezó a figurar como lateral derecho del onceno motilón. Al final, otro que terminó con menos de 22 años su prometedora carrera deportiva.
- Desde 2008 Danobis Banguero impresionó a toda la frontera por su capacidad goleadora. Su olfato anotador lo puso como el máximo artillero de la categoría Primera C con el equipo de Paz y Futuro que se coronó campeón en Villa de Rosario. Ese delantero que parecía ser la solución de gol para la sequia rojinegra, hoy difícilmente juega en la Copa Colombia y como volante de marca. Jamás volverá a hacer goles.
- Este año en un partido por Copa Colombia en Tunja, el profesor Robert Carabalí, Asistente Técnico de Néstor Otero puso a Luis Vélez como lateral derecho. Vélez, jugador técnico, inteligente y con vocación ofensiva, terminó sacrificado y siendo de lo más discreto del equipo. Hoy este antioqueño lucha por un puesto en la titular como volante de marca, aunque en su chip aun está la idea de generar futbol ofensivo y dejar a sus compañeros en mano a mano con el golero contrario.
- El cucuteño Jonathan Chacón ha vivido una historia similar. Lo llevaron al Cúcuta Deportivo por ser el volante creativo de la selección Norte de futbol que deleitó con su riqueza técnica y su capacidad para eludir rivales. Recientemente apareció en un partido de la Copa Colombia como lateral derecho. Otro talento de la región que se está perdiendo por la improvisación.
- A los de experiencia también les pasa. El primer semestre de este año Nestor Otero insistió que Wilson Carpintero podría ser volante por derecha. En esa posición ‘’el Pájaro’’ nunca hizo goles, lució incomodo e impreciso. Apenas llegó Juan Carlo Díaz y lo puso como delantero de verdad, Wilson Carpintero se destapó y es hoy en día el máximo anotador del equipo rojinegro y del futbol colombiano.
Una cosa es tener versatilidad táctica y otra es ponerlos por ponerlos y no tener claro conocimiento de la posición. En la mayoría de casos, las víctimas son jugadores jóvenes que aceptan jugar donde sea por la necesidad de tener ritmo de competencia, minutos de futbol y alguna figuración.
¿Recuerdan casos similares en el Cúcuta Deportivo?
Esperamos todos los comentarios al respecto.


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