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El Papa Francisco nos invita al encuentro, la fraternidad y la unión de todos los colombianos

“Demos el primer paso” es un llamado a dejar atrás los caminos de violencia y a avanzar por los caminos del encuentro.

Los obispos católicos miembros de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, reunidos los días 4 y 5 de mayo, nos dirigimos a todos nuestros hermanos colombianos para expresar nuestra acción de gracias a Dios y la más viva alegría por la próxima visita del Papa Francisco a nuestro país, que consideramos una gracia inmensa del Señor y una bendición.

Manifestamos nuestra gratitud al Santo Padre por haber aceptado llegar a nuestro país, 31 años después de haber tenido entre nosotros a San Juan Pablo II y luego de casi 50 años de la visita del Beato Pablo VI.

Invitamos al pueblo colombiano para que, unidos y llenos de gozo, nos sigamos preparando para recibir con los brazos abiertos al Sucesor de Pedro. Él viene como sembrador de fe y de esperanza para confirmar en la fe a quienes seguimos a Cristo, de modo que vivamos de manera nueva nuestra identidad bautismal y el compromiso de ser testigos del amor, de la bondad, de la verdad y de la justicia.

Prolongando el mensaje de Cristo, el Papa nos visita para animarnos y ayudarnos a superar décadas de violencia y odio entre hermanos.

El Papa Francisco nos acompañará para que “demos el primer paso” hacia una cultura del encuentro, en la que la reconciliación y la fraternidad hagan evidente la grandeza de un país que es superior a toda coyuntura política y social, y nos permitan vencer las consecuencias de la injusticia social, la inequidad, la corrupción y la pobreza.

El Santo Padre nos hará dirigir la mirada hacia las periferias para que descubramos que los más pobres, los enfermos, los encarcelados, los ancianos abandonados y los niños desprotegidos son hermanos y necesitan de nuestra solidaridad.

El Papa viene a encontrarse con las familias para animarlas a vivir en amor y en unidad, a ser santuarios de vida y a cultivar los valores que hacen posible construir una sociedad con sólidos fundamentos.

El Santo Padre viene al encuentro de los jóvenes para recordarles que son esperanza y fortaleza para un mañana mejor; que su alegría y dinamismo deben contagiar al mundo.

Dispongamos, pues, la casa de nuestro corazón para acoger la persona y el mensaje del Papa Francisco. Él nos traerá aliento y esperanza para seguir construyendo nuestra nación con nuevos impulsos generadores de justicia, paz y reconciliación.

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